Atronadores decibelios, chirriantes alaridos, infernales riffs, coplas infractoras de varias leyes...en definitiva, buena música.

domingo, 14 de octubre de 2012

EN TECHNICOLOR: BOND SONGS


Se avecina una nueva entrega en la ya extensa lista de películas del espía británico James Bond. El nombre-código 007 no solo confiere licencia para matar sino que engloba a un gran número de actores que han dado vida a Bond en otras tantas películas. Gracias a esto, cada encarnación de Bond, incluso con el mismo actor de un año para otro, ha sido diferente y más o menos original, y a esto ha ayudado también y en gran medida su apartado musical, presentando canciones, siempre acompañando los no menos importantes openings, algunas tan míticas como el personaje y creando toda una institución, casi un género propio, como son las canciones de James Bond. Para la última han decidido contar con Adele, cantante de moda y poseedora de una gran voz, que se ha currado un tema que está francamente bien.



Pero debo decir que si bien no he visto todas las de nuestro célebre espía, sí que soy fan irredento de las películas protagonizadas por el no menos grande Sean Connery. Sí, soy de los que se suman a la muy compartida opinión de que Connery es el James Bond definitivo y es que el James Bond sesentero, de ruda sofisticación y seductoramente machista sigue siendo para mi la verdadera imagen de Bond. De la misma manera, he de decir que me parecen soberbias las canciones principales de sus películas y por ello empiezo con mi preferida de todas, la canción de Sólo Se Vive Dos Veces (You Only Live Twice), interpretada magistralmente por Nancy Sinatra, con motivos orientales propios de la película, por cierto de las más divertidas y con guión del gran Roald Dahl.



El culpable en la mayoría de las ocasiones era un grande de las bandas sonoras como era el compositor John Barry, quien compusiera algunas verdaderas maravillas y no todas al servicio secreto de su majestad. En este caso me van a perdonar que haga un poco de trampa e incluya un enlace donde no aparece el opening original e instrumental sino un montaje que con buen tino ha incluido la versión cantada por Matt Monro, toda una señorial voz que le aporta más majestuosidad aún si cabe a la gran composición de Barry.


                                     


Y cómo no, imposible olvidar otra de las mejores películas de la franquicia con un tema (y opening) más que a la altura. Evidentemente, hablamos de Goldfinger, aquella del villano con un siniestro toque de Midas y cuyo tema canta de esta manera tan soberbia y poderosa la gran Shirley Bassey. Un clásico donde los haya.

 
                                    


Otra gran pieza de Barry, también instrumental en esta ocasión, es la de Al Servicio Secreto de Su Majestad  (On Her Majesty's Secret Service), que presentaba a un Bond "de entreguerras" interpretado fugazmente por George Lazenby. Sigo pensando que es una de las mejores de Bond y el sombrío final sigue sin dejarme para nada indiferente. El tema no es más que una variación del original pero me gusta igualmente.


                                   

Connery volvería a la franquicia por última vez (de manera canónica) para protagonizar Diamantes Para la Eternidad (Diamonds Are Forever), y también volvería Shirley Bassey para interpretar un tema que no está nada mal pero que he decidido dejar fuera porque francamente sabe a poco después de escuchar la de Goldfinger. En su lugar he decidido optar para la que hiciera Tom Jones, demostrando por qué le llaman el Tigre de Gales, para Operación Trueno (Thunderball).


                                   


Shirley Bassey volvería, que no Connery. Moonraker contaría con Roger Moore en la piel de Bond y un tema quizás infravalorado pero más que digno, tanto que sí lo voy a incluir, pues Shirley se alza. A la batuta, cómo no, Barry.


                                  

Pero sin duda, mi canción preferida de las películas que protagonizara Moore no la compuso Barry ni contó con ninguna dama del jazz o crooner al frente. Nada menos que Sir Paul MacCartney fue quien firmó el épico tema de Vive y Deja Vivir (Live And Let Die), que sería brillantemente versionado más tarde por Guns 'N' Roses.


                                  

Con el tiempo acabaría perdiéndole la pista a Bond. No niego que se hicieran buenas películas pero me costaba (y cuesta) ver a los nuevos Bond como el Bond que me dejaba clavado al sofá desde mi infancia. No obstante, todavía se han firmado buenos temas; recuerdo uno de Sheryl Crow, cantante que me causa bastante indiferencia pero cuyo tema para una de Pierce Brosnan no estaba mal y por supuesto el de Goldeneye, compuesto por la dupla Bono/The Edge de U2 e interpretado por la grandiosa Tina Turner. Ya era hora de que le dieran un tema jamesbondiano a la enorme Tina!


                                 

A día de hoy vemos como James Bond sigue suscitando interés y como vimos al principio, siempre ha venido acompañado de grandes canciones. No se ustedes pero yo tengo claro que sin canciones como estas, muchas de las películas de la franquicia no habrían sido lo mismo ni de lejos. Les invito a que compartan sus canciones preferidas de nuestro espía preferido mientras nos tomamos un Martini agitado pero sin remover.

Keep on shakin', not stirrin'!




jueves, 11 de octubre de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (LXXVIII): MANOWAR - BATTLE HYMNS (



Como hace unos días saqué este disco de casa para que mi nuevo amigo Ross the Boss me lo decorara con su rúbrica, me parece un buen momento para recordarlo antes de que acabe tirado por ahí junto a todos. El de Manowar es un caso curioso, ensalzado por muchos y defenestrado por otros tantos, muchas veces amparados por una suerte de moda estúpida entre los jebis, como prefiero llamarlos ante situaciones como estas, consistente en criticar bandas por lo anecdótico en detrimento de su trayectoria musical por muy buena que esta fuere. Y no lo digo yo porque Manowar me guste, que así es, pero no se le puede negar una hilera de excelentes discos y temas, todos personales e identificables únicamente con ellos. Vale, podemos discutir sobre la peculiar idiosincrasia del grupo, pero francamente dudo que sea algo tan importante como para tomarlo en serio y esto no es ninguna excusa, yo la música me la suelo tomar muy en serio pero quizás hay que hacer cierta distinción entre qué tomarse en serio y qué no.

Pero bueno, dejo de divagar; resulta que tras dejar los Dictators el bueno de Ross se asoció con un técnico de bajos de Black Sabbath llamado Joey DeMaio y decidieron calzarse un taparrabos, untarse sus musculosos torsos en aceite y subir a la montaña de Crom a echarlo de su trono de una patada en el culo, que para secreto del acero el suyo, no en vano también se buscaron un cantante con pulmones de idem: Eric Adams. Chorradas aparte, estos junto al correcto batería Donnie Hamzek publicaron un primer disco que no solo ejemplifica a la perfección lo que Manowar es y representa sino que muestra su vertiente más cruda y rockera. Y debo decir que mi preferida.

Con un inicio tan macarra como el sonido de una chopper arrancando y acompañando un riff de Ross tenemos la magnífica Death Tone, tema mayúsculo donde los haya con toneladas de actitud. Si creen que lo de Manowar es todo pose escuchen este tema y me cuentan. Si algo me gusta de estos primeros Manowar en general y de Ross en particular es la crudeza de sus riffs, para hacer heavy metal lo fundamental es un tema que vaya directo a la yugular y toda batalla a espada que venga después no deja de ser un aditivo; esto lo saben y así incluyen en este álbum la rabiosa Metal Daze (vaya trabajo de Adams!) y la rápida e inconmensurable Fast Taker.

Volvemos a los temas belicosos con Shell Shock, metal contundente y salvaje con todas las de la ley, precedida por la homónima Manowar, uno de los temas más simpáticos de su repertorio que demuestra la facilidad que tienen para componer himnos. Épica honesta y sincera, olvídense de copias de baratillo. Y si hablamos de épica tenemos que hacer un alto en el camino con Dark Avenger; a esto se le llama hacer las cosas por todo lo alto y si queremos hacer un disco a la altura del calificativo de épico pues tiene que ser así, no solo con un tema que lo escenifica perfectamente, con su ritmo contundente y su ominoso bajo, sino con una narración a cargo de nada más ni nada menos que Orson Wells. Si Manowar está llamado a ser el ejército del metal que menos que usar la voz que condujo a todo un país a la paranoia y la locura, la del genio Wells.

DeMaio, poco conocido por su humildad, toma su protagonismo para adaptar con su característico sonido, algo guarro y a toda leche, el William's Tale de Rossini para acabar, por si lo dudaban, a lo grande con Battle Hymn, la llamada a armas definitiva y tema genuino de Manowar donde los haya. Memorable ese arpegio inicial que va in crescendo hasta que los tambores dan comienzo a la batalla ( y tremendo interludio a modo de calma precediendo a la tempestad).

Ya les digo que es un disco donde todo el circo que ha venido asociado con el grupo es adicional y aún así me atrevería a decir que toda esta testosterona tan teatral ayuda también al disfrute del disco, ¡suéltense un poco, leñe! Si aún así dudan sobre la calidad de este álbum como disco de heavy metal, quizás tengamos que discutir ustedes y yo sobre qué entienden ustedes por dicho género y puede que hasta lleguemos a las manos (incluso a espada). Y cómo no, no puedo hablar de Manowar sin acordarme de dos grandes amigos,  Sgt. Primo y Mr. Chanclas, unidos por sangre entre ellos y a mi por otras razones, incluyendo la afición al metal y la buena cerveza, pues no será la primera vez que chocamos jarras bajo los himnos de batalla de estos tíos.

Keep on rockin'!

MANOWAR - BATTLE HYMNS


  1. "Death Tone" 
  2. "Metal Daze" 
  3. "Fast Taker" 
  4. "Shell Shock" 
  5. "Manowar" 
  6. "Dark Avenger" 
  7. "William's Tale
  8. "Battle Hymn"

miércoles, 10 de octubre de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (LXXVII): JOHN LENNON - JOHN LENNON / PLASTIC ONO BAND (1970)



Imagino que todos habréis visto, leído e incluso seguro que muchos recordaréis que en el día de ayer Lennon habría cumplido 72 años. Ni que decir tiene que con lo que se quiere y admira al bueno de John por aquí íbamos a dejar pasar de largo tan señalada fecha para recordarlo como merece. Como podéis adivinar, mi Lennon preferido no es precisamente el de su carrera en solitario, con sus experimentos y su famosa y controvertida partenaire siempre rondando por ahí pero hoy sí que me apetece sacar de la estantería uno de sus trabajos post-Beatles que más he disfrutado. Un John Lennon / Plastic Ono Band que marcó su debut en solitario (oficialmente) desligado casi totalmente en todos los aspectos de su pasado con los Fab Four y que me sigue sonando estupendamente. No diré la tontería aquella que he leído por ahí de Lennon "mostrando su faceta más intimista", como si no hubiera hablado y revelado cosas de sí mismo con los Beatles durante casi diez años, mas sí es cierto que ahora encontramos a un John muy quemado de todo y de todos, especialmente cabreado con el circo de la prensa musical y alrededores, y por el tono y temas cambian notablemente.

Pero John tenía claro que lo mejor que sabía y podía hacer era seguir escribiendo, componiendo, tocando y cantando. Con total libertad de creación y acción, Lennon apostó por un sonido muy sobrio y simple, con algunas inevitables reminiscencias de Beatles, y digo inevitables porque a la batería está sentado nuestro querido Ringo y nos encontramos también a viejos conocidos como Billy Preston y Phil Spector. Incluso el bajo es responsabilidad de Klaus Voormann, amigo de la banda desde los tiempos de Hamburgo y siempre ligado a ellos. Donde unos verán experimento, y su razón tienen, yo veo a Lennon haciendo simple y llanamente lo que le da la gana.

El disco empieza y termina con traumas de infancia, algo que por lo general no me gusta en ningún disco y aquí pues estoy dividido: Mother me gusta y suena estupendamente pero esa suerte de haiku musicado final que es My Mummy's Dead no va conmigo. Lo siento, John. Ahora bien, si hablamos de temas más cercanos al Lennon que más me gusta, pues ahí tenemos algunos de gran factura como Hold On y Look At Me, que bien podrían haber salido del Abbey Road o White Album. Otro tema en alza es la gran I Found Out, con un Lennon más enérgico, en oposición a uno de sus grandes himnos y de mis preferidas, la inmortal Working Class Hero. Comparada injustamente con Dylan por el hecho de, como decía John, ser una canción de "un tío con una guitarra", pero nada más lejos de la realidad, pues es Lennon 100% y a mi me sigue poniendo los vellos como escarpias.

Una de mis debilidades musicales sin duda son esas progresiones de acordes tan típicas de Lennon y MacCartney, y Isolation las tiene, así que no hay nada que decir salvo disfrutar durante tres minutos más. Claro que ya decíamos que no todo va a ser revivalismo de los Beatles pues para cambios de registro ahí está la animada y genial Remember, la tierna Love y una Well, Well, Well más rockera que el resto que quizás se anticipe en muchos años a más de un indie y alternativo con ínfulas (tomen nota, señores de la Rolling Stone). Y no me olvido de God, tema que tuvo su celebridad más recientemente gracias a un anuncio de televisión y que me sigue maravillando gracias a ese aire de balada antigua y su fantástico piano.

Si tienen dudas a la hora de abordar la discografía en solitario de John, sin duda este álbum constituye una gran elección, lejos de interferencias conyugales y con un puñado de canciones excelentes. Happy birthday, John.

JOHN LENNON - JOHN LENNON / PLASTIC ONO BAND


  1. "Mother
  2. "Hold On
  3. "I Found Out"
  4. "Working Class Hero
  5. "Isolation
  6. "Remember
  7. "Love
  8. "Well Well Well
  9. "Look at Me
  10. "God
  11. "My Mummy's Dead




martes, 9 de octubre de 2012

ON TOUR: MANITOBAS + RORY KELLY'S TRIPLE THREAT (8/9/2012)



"Ross, this is my friend Lolo" y así, a la puerta de la sala Supersonic, el sr. JJ de Retorno a la Escena del Crimen me presentó al mismísimo Ross "the Boss" Friedman, quien me extendía la mano, sonriente y afable. Sí, ese Ross the Boss. Tal y como se lo estoy contando a ustedes. Para que os hagáis una idea, así empezó la noche.


La semana pasada hablábamos de la decepción que nos llevamos con el divo Ripper Owens y hete aquí que el karma en esta ocasión nos compensó con creces, si la semana pasada tuve que ir a toda prisa y corriendo, tras una maratoniana sesión de curro, con un principio de bronquitis algo puñetera y sin cenar, aquí me presentaba con tiempo y tranquilamente y con un señor bocata de chicharrones con sal y limón entre pecho y espalda. Y acto seguido, estaba a las puertas de la sala donde he estado tantas veces charlando animosamente con el que fundara Manowar y dos personajes de la talla de J. P. Thunderbolt y Dean Rispley, quien, dejen que les diga, es uno de los tíos más de puta madre que jamás he visto tanto dentro del escenario como debajo del mismo y un auténtico académico del rock, pues fue capaz de nombrar bandas españolas de punk y rock de las que yo no tenía ni puñetera idea.

Ya sabéis que no soy muy de críticas y reseñas más o menos serias, pues en ese plan todo lo que podría decir serían clichés más o menos acertados, por eso solo os puedo contar las impresiones que me llevé ante una situación tan, valga la redundancia, impresionante como es presenciar una actuación de unas auténticas leyendas como The Dictators jugando encima con alineación de honor. Dicho esto, allá que fuimos Miss Marvel, quien apuesto que jamás se arrepentirá de haber ido al concierto, y la siempre grata presencia también del gran Recluso Tarkovsky, a la postre portador de buenas noticias. Ensimismados con tanta charla tanto entre nosotros como con los buenazos de Dean y Ross, ilustrándonos con cotilleos sobre el affair Manowar y demás, nos sorprendió el comienzo de la actuación de todo un telonero de honor, una bestia sureña llamada Rory Kelly que ya hiciera méritos con los grandes Crank County Daredevils.

"¡Y estos son los teloneros!" exclamaba más acertadamente que nadie el Recluso. Y es que es impresionante la caña que ofreció el señor Kelly en formato trio con su propio padre a la batería (todo un orondo señor redneck con su camiseta de tirantas y orgulloso bigotón, mi amigo Don Hyundai se habría enamorado pérdidamente de tamaño personaje). Además de dar cuenta de un trabajo discográfico reciente que por cierto es buenísimo, hubo alguna excelente versión que lo puso todo patas abajo. Sorprendente el Stealin' de Uriah Heep, explosivo Jumpin' Jack Flash y traca final con Baby, Please Don't Go.

Justo es reconocer la labor de Rory Kelly, no solo por su gran calidad sino porque Manitobas estaban dispuestos a que nos olvidáramos pronto de tan ilustre telonero. Sí, Manitobas, al igual que el nombre artístico del genial líder y frontman Handsome Dick Manitoba. Por lo que se ve es Andy Shernoff, el que fuera el bajista de los Dictators quien posee legalmente el nombre de los mismos desde hace años, por lo que ya todos estábamos informados del cambio de nombre y no nos importaba lo más mínimo. Total, el resultado fue un bombardeo de clásicos de los decanos del punk rock uno tras otro: Pussy & Money, Avenue A, New York, Faster And Louder, Baby, Let's Twist... así y sin parar. Nunca en mi vida había visto un show de punk rock similar, temas rápidos, directos y sin dejar cuartel. Impresionante la catársis alcanzada en clásicos como Stay With Me y la inmortal Who Will Save Rock'n'Roll? A partir de ahí todo era una locura ya.

Presentando cada tema y haciendo lo suyo mejor que nadie, un monstruo como Handsome Dick, genio y figura. Si la veteranía es un grado, al amigo Dick no le pueden caber más condecoraciones. Genial base rítmica con Dean Rispley y J.P. Thunderbolt y dos guitarras de lujo, pues a la presencia de un soberbio Ross hay que sumar a todo un grande como Daniel Rey, todo un grande en la sombra, músico y productor al que mucho le debemos y quizás no lo sepamos. Además, aguantó estoicamente a un imbécil que no dejaba de incordiar sobremanera a la banda.

Si encima, se reservan una tanda de bises con nada más y nada menos que The Minnesota Strip (!!!!!) y el clásico de MC5 Kick Out The Jams pues ya sí que no tengo nada que decir. En serio, no hay palabras para describir este concierto, uno de los mejores que ha podido presenciar quien esto escribe y todo un honor para cualquiera tener un lunes sin nada de especial a una banda tan grande y legendaria a escasos metros (centímetros, diría yo) y a veinte minutos de tu casa. Lo de ayer fue algo muy, muy grande. En serio, no se lo pierdan; y si me hacen caso (que deberían), no se olviden de recibir y saludar como merece al increíble y genial Dean Rispley, al que le mando un enorme abrazo desde aquí.

Y empezó la cosa con un apretón de manos con Ross the Boss. La leche.


lunes, 8 de octubre de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (LXXVI): THE DICTATORS - BLOODBROTHERS (1978)



Decíamos ayer que vaya palo el que nos llevamos con Ripper Owens, con una actuación que si bien se disfrutó tampoco estuvo falta de sombras y otros aspectos que dejaron bastante que desear. La verdad es que tampoco es una cosa que me ha quitado el sueño porque no he dejado de pensar en el concierto que tenemos hoy por aquí, y es que no todos los días te visita un grupo de la talla de los Dictators con gran parte de su formación original. Sí, queridos lectores, bajo el nombre de Manitobas, al igual que su frontman Handsome Dick, se nos presentan esta misma noche los míticos Dictators, con alguna incorporación interesante como la de Daniel Rey, quien produjera algunos de los discos de los Ramones en su etapa bajo el sello Chrysalis.

Normalmente siempre he sido algo indiferente hacia los sonidos más punkarras, salvo algunas excepciones de corte más rockero e incluso garagero. Por esto y otras poderosas razones, The Dictators son unas de mis "niñas mimadas", siendo una de esas razones, por ejemplo, este genial disco de 1978 llamado Bloodbrothers. Ya la fecha de publicación les coloca como pioneros y veteranos pero lo que de verdad importa es el puñado de buenas canciones que encierra entre sus surcos, toda una bofetada de sana alegría punk rockera, ya saben, tres acordes y adelante; una vez más, en la sencillez radica la virtud. Además cuenta con una producción que de tan sobria es perfecta pues así es como, en mi opinión, deben sonar los Dictators: toscos y directos. Evidentemente, el mérito más grande se lo lleva un grupo que funciona estupendamente que cada vez se alzaba más como padres del invento: Handsome Dick Manitoba es un gran y carismático cantante quizás nunca considerado como merece, Andy Shernoff, al que echaremos de menos esta noche al bajo, y a la guitarra solista Ross the Boss Friedman antes de untarse en aceite para tocar con los adalides del "true" Manowar.

Algunos de los temas aquí contenidos son himnos por derecho, tanto de la banda como del punk rock, diría yo. Nada más empezar ya tenemos el Faster And Louder (con la colaboración, según parece y sin acreditar, de otro Boss, el mismo Bruce Springsteen), toda una declaración de intenciones. Una vez estamos de acuerdo con lo que nos vamos a encontrar, el resto es disfrutar del viaje. Según puedo leer, parece que Bloodbrothers está considerado uno de los discos más rockeros de la banda si no el que más y yo no puedo estar más de acuerdo, pues entre mis preferidas se encuentran I Stand Tall y su machacante linea de bajo y The Minnessotta Strip, con un riff que se me antoja de lo más sabbathiano sin dejar de ser un auténtico y genial tema Dictators 100%. También, como no, la magnífica versión de los Flamin' Groovies, Slow Death, todo un tema para enmarcar.

Pero esto no es todo, si hablamos de himnos no podemos dejarnos Stay With Me, tema buenrrollero donde los haya, que casa perfectamente con la pseudo-ñoña y cachonda Baby, Let's Twist. Un muy punky No Tomorrow donde Dick alarga las letras a gusto junto con la simpática What It Is y la macarrísima y genial Borneo Jimmy completan los nueve cortes de un disco del que francamente no se puede decir más ni hay palabras para explicarlo, se disfruta y santas pascuas.

Siendo hoy un lunes, empezamos la semana con este disco por la mañana y por la noche con sus protagonistas en directo. Si bien no sabemos como acabará la semana sí que podemos decir que empieza cojonudamente bien.

Keep on rockin'!

THE DICTATORS - BLOODBROTHERS


  1. "Faster and Louder" 
  2. "Baby, Let's Twist" 
  3. "No Tomorrow" 
  4. "The Minnesota Strip" 
  5. "Stay with Me"
  6. "I Stand Tall"
  7. "Borneo Jimmy" 
  8. "What It Is" 
  9. "Slow Death" 

jueves, 4 de octubre de 2012

ON TOUR: RIPPER OWENS + SANDSTORM + GUADAÑA (4-10-2012)


Corría el año 2001 cuando explotó la bomba, los mismísimos Judas Priest iban a tocar en mi ciudad (en un colegio de curas y junto a Savatage, ni más ni menos). Jamás había habido un concierto de una magnitud igual y tan cerca de mi casa pero mira tú por donde y vaya mala suerte, resulta que me iba a pillar en el viaje de fin de curso del instituto por tierras galas. Así, mientras me gasté el equivalente de la entrada en discos como si fuera una suerte de premio de consolación, los Judas se me escaparon. Afortunadamente, años más tarde he saldado mi cuenta con los Judas un par de veces pero no con el cantante con el que visitó esta, mi ciudad natal, el señor Tim Ripper Owens, que sustituyera a Halford de manera, por lo general, digna y decente aunque breve e iniciara una carrera como eterno sustituto dando bandazos de un lugar para otro hasta dar con proyectos más personales con mayor o menos fortuna. Y hete aquí que los señores de Regreso a la Escena del Crimen decidieron traerlo de vuelta aquí y si ya por mi naturaleza rara vez me resisto a estos conciertos pues este en particular tenía si acaso algunos atractivos extra.

El día ciertamente no acompañaba, no tanto porque fuera miércoles sino por ser un día que había empezado con un resfriado de tres pares y continuado con una extensa y agotadora jornada laboral que me impidió llegar a la hora del comienzo del evento, perdiéndome la actuación de Guadaña. Si léeis esto, lo siento chicos.

De los siguientes Sandstorm sí pude oir algo pero no el show completo, pues encontramos al Ripper en el local de al lado (a modo de camerino improvisado) y como en los conciertos siempre dejo escapar algo del fan fatal que llevo, pues allí que fui a la caza del autógrafo y la foto. Tras un pequeño esfuerzo, me firmó el Jugulator y el Live Meltdown de los Judas (el material suyo que más me interesa, la verdad) e incluso conseguí la foto, que muestro aquí mismo, directa para el hall of fame.



Y tras un rato, comenzó el show del Ripper. Bueno, hay que decir que es un tema delicado puesto que fue un show con luces y sombras. Algunos ya habíamos visto el set-list que llevaba en esta gira y nos esperábamos gratas "sorpresas" pero la sensación fue bastante contraria. Seamos justos, lo que hizo lo hizo bien, genial, de puta madre. Canta igual que en sus mejores momentos y lo demostró con creces, como en el Victim of Changes de los Judas, quienes hayan escuchado aquel directo del 98 saben a lo que me refiero. Hubo más Judas: no podía faltar The Ripper (What's my name??!!) y cómo no, algo del Jugulator y Demolition. Un repertorio en el que se alternaban estos con temas propios, alguno de Iced Earth y más versiones (Flight of Icarus, Mob Rules y un Heaven And Hell a modo de final). Lo dicho, respecto a lo que hizo, ninguna pega.

Ahora bien, luego está lo que no hizo. El set-list fue más corto respecto a otros conciertos, dejando fuera algún tema que personalmente me hubiera gustado disfrutar, ahora mismo y que yo recuerde, respecto al set-list aquel, se dejó Grinder, Beyond The Realms of Death y, como defensor del Jugulator que soy, un Burn In Hell, como supuestamente estaba anunciado. Y si mi opinión como fan de la mítica banda cuenta, soy de los que piensan que Rapid Fire es un tema que incluso mejora cuando es ripperizado. Una pena. A ello sumémosle una interacción fría y escueta con el público (170 personas aproximadamente, un llenazo para la sala. Recordemos que era miércoles, mucha gente trabajó ese día y trabajaba al día siguiente) coronada por un desplante final en la que ni agradecimientos, ni bises, ni nada de nada. Una despedida a la francesa en toda regla. Por cierto, me pareció algo ridículo ver a Ripper como sponsor de cierta marca de bebidas energéticas, product placement incluído. Entiendo que son negocios y me parece de los más digno y respetable pero me chocó un poco, ciertamente.

Una vez fuera, de Ripper no había ni rastro pero pudimos hablar con el guitarrista de la banda, pues me llamó la atención ver que tenía tatuados varios posters de películas como El Amanecer de los Muertos y varias de Lucio Fulci, todo un signo que marca al genio, sin duda.

En resumidas cuentas, la verdad es que no me arrepiento de ir. El concierto se disfrutó, sin duda, pero comparado con el nivel que hemos visto incluso en un lugar tan pequeño como este pues Ripper deja bastante que desear. Quizás tanto él como yo tuvimos un día malo, quién sabe.




lunes, 1 de octubre de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (LXXV): SLAYER - REIGN IN BLOOD (1986)



Me comentaba el otro día mi amigo el Dr. Pechuguino a tenor del post de Pantera que le molaría ver más thrash por aquí. La verdad es que cuando me inicié en esto del metal mi atención estaba más centrada en Iron Maiden y Ozzy, por citar únicamente un par, que en la vertiente más cafre y bruta del heavy, al cual me acerqué y aprendí a amar más tarde queriendo decir con esto que si bien siempre he sido más clásico en principio nunca van a faltar por estas lides esos simpáticos thrasheros a los que aprecio y admiro. Ya por aquí se han paseado vacas sagradas como Megadeth, Metallica, Kreator o los propios Pantera y vive Crom que muchos más, que en su día pasaron para quedarse, aparecerán por aquí.

Por ello hoy vamos a hablar de un clásico thrashero al que le debo muy buenos ratos, amén de algunos momentos francamente especiales y amenazas de tortícolis. Por ello hoy elijo este Reign In Blood y no otro, aunque bien podría hacerlo. Una salvajada de disco directo a la yugular y dispuesto a masticar tus restos y escupirlos, vamos, lo que viene siendo Slayer en estado de gracia, vaya. Precisamente Slayer era una de esas bandas que a priori me interesaban menos, como ya les decía, pero que a día de hoy, al igual que cualquier gourmet de las tachas y el cafrerío, los tengo en mi altar thrashero; ya saben, miembros lo que han llamado Big 4, pioneros en lo suyo, etc...pero yo me quedo con ese puñado de canciones tan bestias y cojonudas, las guitarras asquerosamente sucias pero endemoniadamente geniales de Kerry King y Jeff Hanneman (este un poco más limpito, si acaso) y todo un as de la batería thrashera, es decir, aporreador despiadado de parches hasta que uno de los dos, hombre o instrumento, sangre; el señor Dave Lombardo.

Pues con esta harina tenemos para hacer un pan rico en azufre y clavos del que proviene la primera hostia y sin consagrar, la muy controvertida Angel Of Death. Tema problemático en cuanto a su aparición, pues eran tiempos de muy absurdas disputas que confirman que cuanto más vigentes las polémicas, más absurdas y estúpidas estas; ya se ha explicado por activa y por pasiva el significado del tema y con explicación o sin ella sigue siendo un tema enorme así que disfrútenlo como se merece y sin más. A partir de Angel Of Death damos rienda suelta al despiporre thrashero donde rara vez un tema supera los tres minutos. Temas que combinan la fiereza de un punk a mala leche, ejecución guarra incluida  con toda la oscuridad conceptual y estética del grupo, ahí tienen Piece By Piece, Necrophobic, Altar Of Sacrifice (uno de mis temas predilectos, por cierto). No faltan tampoco sus "declaraciones de principios" en parte esclavas de su estética, sin que ello me importe lo más mínimo, claro. Pueden tocar Jesus Saves y luego ir el domingo a misa que me sigue pareciendo un gran tema (y es que lo es).

Sigue la cosechadora Slayer arrancando cabezas, bien con un contundente y breve groove como en Criminally Insane o más acelerado como otra que está entre mis preferidas: Reborn. Un poco de lucimiento de Lombardo en la espléndida Epidemic y una tremenda Postmortem (con una sección in crescendo que es una locura) que sirve de prefacio a la inmensa Raining Blood, himno de la banda y perfecto tema thrashero que ha sido capaz de trascender sus fronteras para ser versionado por gente tan dispar como Tori Amos (hecho que para mi no es más que la anécdota pero ahí queda).

Slayer continúa y refina aquello que anticipaba en su anterior Hell Awaits y gracias a la habilidad y saber hacer del productor Rick Rubin (en una discográfica, Def Jam, especializada en rap y hip hop, lo que son las cosas) nos obsequiaron con esta magnífica piedra angular (de las que se utilizan en rituales de magia negra, claro) del thrash. Empecemos la semana a hostia limpia.

Keep on rockin'!

SLAYER - REIGN IN BLOOD


1."Angel of Death"  

2."Piece by Piece"  


3."Necrophobic"  


4."Altar of Sacrifice"  


5."Jesus Saves"  


6."Criminally Insane"  


7."Reborn"  


8."Epidemic"  


9."Postmortem"  


10."Raining Blood"