Atronadores decibelios, chirriantes alaridos, infernales riffs, coplas infractoras de varias leyes...en definitiva, buena música.
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lunes, 17 de diciembre de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XCIV): THE ALLMAN BROTHERS BAND - AT FILLMORE EAST (1971)



Se avecinan días turbulentos, con sus festejos, sus excesos y en definitiva, el jolgorio propio de las fechas. También son días de amigos y familia y precisamente hoy vamos a recordar a una familia con la que siempre me lo he pasado muy bien y no me quiero imaginar como sería una nochebuena con este clan sureño. Gustoso cambiaría yo todas las zambombas de mi tierra por un concierto como el que se marcaron en el célebre Fillmore East neoyorquino en el 71, todo un conciertazo, épico de principio a fin. Y es que esa particular familia compuesta por los hermanos Allman (Duane y Gregg), Dickey Betts, Jaimoe Johanson, Berry Oakley y Butch Trucks (tío del grandísimo Derek Trucks) era algo muy, muy grande; siempre considerados vacas sagradas entre los grandes nombres del rock sureño con sobradas razones pese a no ser lo mismo que Lynyrd Skynyrd o Marshall Tucker Band pues, máxime en esta época, gustaban de dar rienda suelta a todo aquello que les volvía del revés, ya sea rock, blues, jazz y sonoridades exóticas varias lo que daba lugar a mastodónticas jams como las que nos obsequia este álbum en directo. Parece que la Rolling Stone lo tiene entre sus 500 mejores discos y en diversas publicaciones especializadas en guitarras también cantan sus alabanzas, de la primera cabecera lo mismo dan una de cal como de arena así que me ahorraré consideraciones pero sí me sumo a recomendarlo también desde la perspectiva de las séis cuerdas pues el festival de frases, riffs, solos y demás recursos de la dupla Dickey Betts y Duane Allman es ciertamente de quitarse el sombrero. No es que vayamos a descubrir ahora a dos guitarras de ese calibre pero por obvio que resulte es justo inclinar la cabeza ante estos dos monstruos, y ante el resto de la troupe, claro.

Entre versiones anda el juego al abrir el baile, algo tradicional y siempre plato de bueno gusto, por lo general, mas pocas veces han sonado tan cojonudamente clásicos de lujo como el Statesboro Blues de Blind Willie McTell, Done Something Wrong de Elmore James y, especialmente, Stormy Monday de T-Bone Walker, donde la pareja guitarrista se alza sobremanera hasta convertir esta y las otras dos anteriores en auténticos temas marca Allman. Una cosa bárbara.

Muchas ganas de juerga tienen que tener estos chicos que con un animado y divertido riff atacan otro tema ajeno dispuesto a volverse propio que es You Don't Love Me y sus casi 20 minutos de desmadre, con un Gregg soberbio. Hasta aquí, no está mal de versiones, ¿verdad? Pues ahora llega el turno de las composiciones propias pero sin abandonar la atmósfera de blues salvaje y enérgico, enlazando rápidamente con uno de esos temas propio de directos y único en cada uno de ellos, el homenaje a la ciudad que les vio nacer Hot 'Lanta, magnífico tema de principio a fin gracias a su hipnótico groove.

Mucho se comentaba sobre esas quedadas que hacía la banda en un cementerio de Atlanta para montar sus propias jam sessions, beberse unas birras y fumarse sus cosas ante la lápida de una misteriosa Elizabeth Reed como testigo. Así pues y con ese mismo espíritu de jam tenemos otro extenso y genial corte cuyo nombre no podía ser otro que In Memory Of Elizabeth Reed.

A estas alturas espero que no queden dudas sobre la calidad de los Allman pero si quedaran creo yo que bien las puede despejar el, en mi opinión, punto más álgido del directo y a la sazón cierre final del mismo y esta no es otra que Whipping Post, convertida también en clásico por antonomasia de la banda. Una vez más no puedo pensar en palabras que hagan justicia a esta maravilla también de gran duración (casi 25 minutos) que sigue sonando tan fresco como siempre y perfecta de principio a fin sin alterar una sola nota.

Estos son la familia Allman, unos tíos sureños que tocan muy, muy bien y ante vosotros tenéis un documento de genialidad ilimitada y, desgraciadamente, irrepetible, pues tampoco estuvieron exentos de tragedias (los desafortunados accidentes de Duane y Berry). Una maravilla de disco, una joya de directo.

Keep on rockin'!

THE ALLMAN BROTHERS BAND - AT FILLMORE EAST

1. Statesboro Blues
2. Done Somebody Wrong
3. Stormy Monday
4. You Don't Love Me
5. Hot 'Lanta
6. In Memory Of Elizabeth Reed
7. Whipping Post




viernes, 30 de septiembre de 2011

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XIV): THE ALLMAN BROTHERS BAND - BROTHERS AND SISTERS (1973)




Los setenta sustituyeron a su década anterior dejando un reguero de cadáveres casi literalmente. La banda de los hermanos Allman fue una de sus víctimas, perdiendo a uno de los músicos más geniales de su tiempo como fue Duane Allman y, un año más tarde, a Berry Oakley en un accidente siniestramente igual y en el mismo escenario.

Pese a la tragedia, la banda siguió con el mismo nombre familiar, bajo las riendas de Gregg Allman y ayudado por Dickey Betts, manteniendo su sonido de rock sureño, quizás de manera más sobria pero no por ello de menor calidad. Tras un excelente Eat a Peach, se sacaron de la manga este álbum cuyo título y portada, precisamente, mostraba a la banda (junto a su equipo y sus auténticas familias) como una familia unida a pesar de la adversidad (aunque luego no se lo creerían ni ellos, claro).

Como hemos dicho, tanto los temas como el sonido resultan más sobrios que en sus primeros trabajos o en directos salvajes como Live at Filmore East. Aún así, energía no le falta al album. Energía y buen rollo sureño y hippiesco.

Del blues más tradicional (Jelly Jelly) al más country (Pony Boy), pasa por joyas como Southbound o Wasted Words. Ahora bien, pese a pecar de previsible probablemente, me quedo con dos highlights que son las tremendas Ramblin' Man, con un perfecto Dickey Betts ayudándose en los dobletes por Les Dudek intentando que sigamos recordando a Duane y la instrumental Jessica y sus geniales melodías guitarreras. Dos magníficos temazos, con aroma a carretera y a sur, mostrando lo mejor de los Allman y capaz de iluminar el día más sombrío. Sin duda, Gregg y Dickie sabían lo que se hacían.

Al igual que tantos buenos discos, si bien no se me ocurre ningún momento especial para escucharlo, más cierto es que nunca hay mal momento para pegarle la oreja. Pues tanto los más acérrimos del rock sureño hasta incluso los oyentes más casuales pueden disfrutar de las delicias de este disco.

Ya saben, aquí lo tienen.

Keep on rockin'!