Atronadores decibelios, chirriantes alaridos, infernales riffs, coplas infractoras de varias leyes...en definitiva, buena música.
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martes, 5 de noviembre de 2013
ON TOUR: SERIE Z 2013 (I)
Hace tiempo que dejé de hablar de conciertos por aquí. Por ninguna razón concreta, en algunos sería por no saber qué decir o por ponerme a escribir tarde o, simplemente, porque ya hay muchos que lo hacen muy bien. No obstante, creo que el último del que hablé fue el Z de 2012 y lo que disfrutamos allí y no es fortuito que este año hablemos de la última edición. Y es que el Z es muy grande, amigos; si hubiera una guía Michelín de festivales de rock, todos los gourmets estarían de acuerdo en colmar de condecoraciones a este festival, una iniciativa privada hecha por y para fans de apetitos exquisitos y voraces. El esmero, corazón y cantidad de tripas que le echan los dos Juanes para arrancar este festival cada año y mantenerlo a unos niveles tan altos merece toneladas de alabanzas y agradecimientos nada gratuitas porque además los tíos lo saben: te dejan todo el año llenando la bombona de expectativas sobre la incorporación de tal o cual grupo, un cambio aquí y otro allá...hasta que explota el día del concierto pulverizando toda idea que se te haya ocurrido concebir. Insisto: el Z es muy grande.
Y después de esta entradilla tan felatoria, pasamos a otro de los fuertes del Z: su gente. Si grandes son los organizadores, grandes son los asistentes. Pregúntale a cualquiera sobre el Z y te dirá lo que mola cruzarte con las bandas y compartir buenos momentos con la gente; personalmente, no puedo expresar y casi ni imaginar lo que es un Z sin que la adorable Miss Marvel y yo quedemos con mi buen amigo José Luis "Recluso Tarkovski" para tirar para allá en el Z-móvil y calentar motores en los momentos previos al concierto, donde me encuentro a mi gran amigo Carlos Nortwinds junto a los también grandes Ismael y Juan. El corrillo de la primera fila es ya toda una institución y ni que decir tiene que el Z no sería lo mismo tampoco sin vosotros para compartir birras, impresiones y juerga. Y tampoco me puedo olvidar de la gente que conoces allí y que saludas, incluso a toro pasado, como nos ocurrió ayer a Miss Marvel y a mi, que nos encontramos a otra simpática pareja de asistentes con los que estuvimos charlando largo y tendido. A todos vosotros, Z-heads, un abrazo enorme y con tachuelas.
Dicho esto, nos disponíamos a encarar un viernes prometedor. A las cuatro de la tarde, una vez bien comidos, bien bebidos y cogiendo posiciones, es momento de que el show empiece...
G.A.S DRUMMERS
Estos paisanos llevan casi más años de los que puedo recordar tocando y hay que ver lo poco que los conozco. Mea culpa, lo se. Primera vez que los veo y, sin duda, convencieron. La veteranía y el talento juegan a su favor, a lo que hay que añadir un último álbum, We Got The Light, que no solo es estupendo sino que sus temas sonaron cojonudamente. Eso, teniendo la papeleta de tener que abrir a las cuatro y ofrecer un concierto como el que dieron no es tarea fácil y estos chicos salieron a hombros. ¡Enhorabuena!
THE WHYBIRDS
Siempre hay sorpresas en el Z y esta vez no tardaron en llegar. Vaya concierto el que nos dieron unos desconocidísimos por mi parte Whybirds, un trio con fuerte tendencia hacia el americana con mucho de Tom Petty y Steve Earle. Impresionante como fusionaban las voces y qué manera de estirar los temas, espero que puedan venir un día de estos y tener un escenario para ellos solos, pues creo que habrá que seguirlos de cerca. Muy, muy buenos.
LYDIA LOVELESS
Con esta encantadora señorita de Ohio con angelical voz a lo Emmylou Harris me llevé el primer pinchazo del Z. Que nadie se me alarme, en su primer y reciente álbum se puede comprobar que esta chica lo tiene, pero su actuación no consiguió arrastrarme, incluso llegó a causarme un poco de indiferencia. No en vano, el mejor comentario se lo escuché a alguien cuyo nombre no citaré y que afirmó que Lydia tiene "menos sangre que un choco". El tener un guitarrista que se pasa medio concierto en el suelo afinando la guitarra tampoco ayuda mucho, francamente. Me quedo con el batería (que parecía escapado de Huey Lewis & The News) y con la promesa de que seguro que conseguirá hacérmelo pasar bien en un concierto (el tema dedicado a Steve Earle me gustó mucho), pues no será por falta de materia prima.
HEAVY METAL KIDS
Les toca el turno a una de las bandas que más esperaba. El hecho de contar con solo un miembro de su primera formación (que alguien me corrija, creo que solo Cosmo era miembro original) siempre echa un poco para atrás pero que no os quepa duda, estos kids llenaron las botas de Holton, Peyronel y demás de una manera mucho más que digna. Gran sonido y un repertorio de lujo en el que no faltaron Chelsea Kids, She's No Angel, Rock'n'Roll Man y temas del Hit The Right Button como la homónima, Blow It All Away o A Hundred Skeletons. Para mi una de las mejores actuaciones del festival y una gran lástima que no tuvieran más tiempo, pues eché en falta The Cops Are Coming enormemente. Es más, creo firmemente que de haber tenido más tiempo de actuación habrían dado mucho más que hablar.
Aún así, lo que vimos fue brutal. Paul Manzi es un frontman de lujo con una voz portentosa y la pareja de guitarras formada por Cosmo y Justin McConville funciona de maravilla. Mención aparte para este último que, vaya usted a saber por qué, se arrancó con una estrofa del 2 Minutes to Midnight de Iron Maiden que todos coreamos. Genios y figuras, sin duda.
Y unos tíos también muy enrollados, por cierto. Pasado un rato, nos echamos unas fotos con varios de ellos y demostraron ser unos personajes muy amables y simpáticos. Lo peor: no llevaron discos para vender, con las ganas que tenía yo de hacerme con el material de la era Holton. Lástima.
SEX MUSEUM
A su favor tenían el factor casa y una veteranía que los avala. Yo nunca he sido especialmente seguidor de Sex Museum pero me consta que tienen muchos seguidores aquí y todo el mundo me comentaba cosas acerca de sus discos, conciertos y un impacto que estos tenían y que yo no tardé en comprobar. La expectación era un indicativo, sin duda, pues la sala se llenó hasta los topes cuando le tocó el turno a los madrileños, y de qué manera. Vaya show más groovie que comenzó con Deep Purple, primero con Mandrake Root y luego con Smoke on the Water fusionado con el Fight for Your Right de los Beastie Boys. A partir de ahí su actuación fue todo un derroche de actitud, con una fenomenal Marta y su órgano Hammond, un cantante estupendo y, sobre todo, el gran Fernando como maestro de ceremonias. todo un cachondo mental que no dejaba de soltar anécdotas e historias para aderezar las canciones y ahí que tuvo a todo un público comiendo de su mano. Pregúntale a cualquiera y te dirán que los Sex Museum fueron los triunfadores del viernes, algo que podríamos debatir pero que no que decir tiene que van sobrados de razones, como así lo demuestra la personaja que, indignada por no poder subir a cantar con ellos (o eso me pareció entender entre sus balbuceos y desvaríos), se abrió paso entre nosotros hecha una fiera para suplicarles que se quedaran. Impresionantes.
VALIENT THORR
Lo que no consiguió el cansancio ni las ganas de mear lo consiguieron Valient Thorr: echarnos de la primera fila. La cosa empezó de una manera delirantemente genial, con los barbudos thorriors en el escenario y acto seguido haciendo aparición su frontman Valient Himself ataviado de forma tan estrafalaria como él mismo y con una túnica color verde chillón al compás de Así habló Zaratustra. La solemne calma inicial fue breve y se rompió como el cristal ante el estallido de violencia en forma de Doublecrossed. Así dio comienzo la actuación de Valient Thorr, un grupo que ya comentamos y que hace la delicias de quien esto escribe gracias a su estilo que, como ya comentamos al hablar de su disco Stranger, combina perfectamente a Turbonegro y Anthrax con su dosis de stoner y ritmos de batería bastante complejos.
Con numeritos como el de Valient al bajarse del escenario y formar un círculo con los asistentes en el que, sentándose en el mugriento suelo, se puso a remar en dirección a su Venus natal. El concierto no conoció otra cosa más que violencia inusitada tanto dentro como fuera del escenario, mientras que se sucedían temazos como One Tuff Customer, Night Terrors, Sleeper Awakes o Heatseeker. Como dije, tuvimos que desplazarnos un poco más atrás para evitar ser arrollados por la marabunta y no es que me haga viejo, no, había que estar allí para verlo y sabríais a lo que me refiero.
Tal fue el volumen de cafrerío y mala ostia que la actuación pasó en un suspiro. Yo pensaba que iban a tener hora y media pero al final fue solo una hora y quizás sea mejor así, pues miedo da pensar hasta qué cotas llegaría el nivel de berserkismo y si habría cadáveres al final del concierto. Coñas aparte, fue una de las mejores actuaciones del día y el nivel de estos tíos quedó más que demostrado.
ULI JON ROTH
Una hora de descanso hizo falta para que la transición entre la violencia de Valient Thorr y la llegada de un Uli Jon Roth que seguro que no vuelve a cumplir 60 años fuera lo más suave posible. Además, la preparación del escenario llevó su tiempo por la cantidad de músicos e instrumentos que iban a ocuparlo, entre la banda podíamos ver notables figuras como el bajista Uli Ritgen, de Fair Warning y Zeno Roth (aunque admito que nos costó reconocerlo por lo extraño de sus rasgos físicos) y el cantante de Metalium, al que no conozco.
Yo me inicié con los Scorpions con el Blackout y de ahí en adelante, pero a medida que iba explorando a los teutones cada vez me interesaba más el material previo. ¡Ese Tokyo Tapes! ¡Taken By Force! ¡Virgin Killer! Así pues, tenía muchas y grandes expectativas con respecto a Uli, que venía dispuesto a darle un repaso a todo ese material clásico. Y a ver cómo decir esto: el atronador sonido de Uli, que engullía a todos los demás (la verdad es que las voces fueron las que salieron perdiendo de una manera u otra en todas las actuaciones del viernes) y su atmósfera calmada, gélida en ocasiones y con unos solos larguísimos fue un duro handicap. A mi nunca me ha asustado ver un concierto de un masturbamástiles, no solo por ser un rascacuerdas fan de esta clase de músicos, pero la verdad es que Uli llegaba a cansar estando descompensada la actuación con una espectacularidad interpretativa por un lado, con momentos verdaderamente sublimes como las partes a tres guitarras, pero con una sobriedad abusiva por parte de la banda.
Quizás si el sonido hubiera ayudado, habrían lucido más los clásicos de los Scorpions, que fueron elegidos con muy buen tino: All Night Long, In Trance, We'll Burn The Sky, I've Got to be Free...y cerrando una espléndida versión de All Along The Watchtower. La de Hendrix, claro. En términos generales, un concierto que se quedó en disfrutable y que podía haber sido mucho más con un buen sonido y otra actitud por parte de Uli, que además tenía que andar un poco perdido el pobre, pues se hizo un pequeño lío con el tiempo de actuación. Y lo siento mucho, sus sky guitars me parecen horteras y feas.
Y así fueron las actuaciones del viernes, el Z seguía en las calles y allí que fuimos nosotros, pese al cansancio, a echar unas birras y comentar la jugada. Por allí pululaba el golfo de Pat Travers, todo un personajazo. Pero eso es otra historia...
Mañana, volvemos con la crónica del sábado. Keep on rockin'!
martes, 6 de noviembre de 2012
ON TOUR: SERIE Z 2012 (II)
El sábado iba a ser duro, no solo por lo que nos esperaba sino por el palizón del día previo. Por ello, empezamos el día con mucha más calma y sosiego, no tanto por voluntad propia sino porque, reconozcámoslo, no podíamos ni con nuestras almas. Con eso y con todo fuimos a una buena hora que nos permitiera aparcar, comer sin prisas e incluso comprar discos y demás aunque me perdiera a los Devil's Dandruff y gran parte de la actuación de The Souljacket, de quienes pude oír una versión del mítico Nutbush City Limits que hicieran Ike & Tina Turner y que sonó bastante bien. Algo pude escuchar de la actuación de Igor Paskual, que venía bastante recomendado y desde luego se notaba la herencia de Loquillo pero que pese a unas muy curradas letras no consiguió conectar conmigo. Me consta que gustó a mucha gente y con merecimiento pero not my cup of tea.
Casi por instinto, ya nos vimos en el preferente sitio donde nos hallamos el día anterior, en la primera fila frente a la valla, animales de costumbres que somos. Y fue aquí donde ya empezó el recital de monstruos, que empezó tal que así...
VANDERBUYST
Frente a tanta leyenda y nombre consagrado, otro de los grupos que deseaba ver con muchas ganas eran esta jovencísima banda holandesa practicante del heavy metal más auténtico escuchado en años. Una vez más, el formato trío resulta ser toda una garantía de que lo que vamos a escuchar va a ser rock crudo y directo y vaya si fue así. Menuda energía la de estos tíos, dignos herederos de UFO (y no lo digo porque sí, al estilo schenkeriano de su virtuoso guitarra Willem Verbuyst hay que añadir una fantástica versión de Rock Bottom incluída también en su primer álbum), desgranaron el repertorio de sus dos discos con temazos como Black And Blue, Tiger, Tracy Lords, Stealing Your Thunder. Sin duda, grupo a seguir de cerca y al que espero de corazón volver a ver pronto.
Lástima que hubo que terminar el concierto de manera algo accidentada debido a ciertos problemas con el amplificador de Willem para mayor cabreo de este. Y lo entiendo, pues además de la putada que ello supone el amplificador era un Marshall JCM800 precioso.
WHITE COWBELL OKLAHOMA
Antes de empezar esta simpática banda nos volvimos a encontrar con Nortwinds y compañía quienes, al igual que el día anterior, se quedaron con nosotros para los restos formando ese peculiar sanedrín rockero y, de la misma manera y cómo no podía ser de otra manera, un placer como siempre.
¿Quién nos iba a decir que esos chavales de aspecto algo tímido que estuvieron comiendo al lado nuestra en un sitio cercano iban a ser una jodida fiesta de tal calibre en el escenario? Pues ya se pueden imaginar nuestra sorpresa cuando la siempre agradable perspectiva de ver a un grupo del corte sureño que tanto gusta por aquí fue un despiporre de agárrate y no te menées. Impresionate lo de estos tío, ataviados como cowboys y con un demencial Chainsaw Charlie robando el show a golpe de cencerro (blanco, of course).
El numerito de Charlie con el cencerro dejaba en pañales aquel famoso sketch del programa SNL sobre los Blue Öyster Cult y el cencerro pues el personaje este no paraba un segundo de sorprender una y otra vez, ora con un cencerro incendiario, ora invitando a chupitos de Jagermeister (y abrochándose lo que quedaba él solo). A ello añadimos una genial banda con gran sonido de tres guitarras, una cantante que nos dejó clavados en sus intervenciones y geniales temas como Diabla, Diabla y Put The South In Your Mouth (uno de los mejores títulos de la historia). Uno de los mejores y más divertidos shows que he presenciado jamás. No los dejen pasar.
JIM WILSON
Yo no soy tan fan de Jim Wilson y Mother Superior como lo es el amigo Nortwinds, quien me consta que lo flipó sobremanera, pero a pesar del agravante de tener que meterse el público tras la actuación de los anteriores el bueno de Jim estuvo más que sobresaliente, con un repertorio que daba cuerda a algún que otro clásico que el público agradeció y con una magnífica banda que acompañó a la perfección a un soberbio Jim Wilson que tocó de maravilla una preciosa Gibson Les Paul Gold Top.
Una actuación evidentemente más sobria pero sin que por ello desmerezca lo más mínimo. Bravo, Jim!
DAN BAIRD & THE HOMEMADE SIN
Mi devoción por The Georgia Satellites junto con la dificultad actual para encontrar discos en CD suyos (solo tengo un recopilatorio que pude encontrar a través de una megatienda de internet) provocaban en esa misma proporción unas enormes ganas de ver al genial Dan Baird repartiendo leña con esa voz tan "yodel" y característica suya. Además me alegró ver el concierto con mi hermana pequeña, a la sazón diseñadora de una de las camisetas del Z de este año y gran artista en ciernes (con un blog estupendo, por cierto).
Vaya fiera que era Dan, acompañado por unos grandísimos músicos. Un repertorio en el que pudimos encontrar temas como Damn Thing To Be Done, Two For Tuesday, All Over But The Cryin' y con momentos estelares para quien esto escribe como la magnífica y divertida I Love You Period y, por supuesto, tampoco podía faltar la tremebunda Keep Your Hands To Yourself. Uno de los mejores del festival también y un poco "tramposo" a la hora de tirar versiones, lo cual hizo también cojonudamente, siendo capaz de tomar prestado de gente como Deep Purple, Creedence Clearwater Revival, Ramones y Neil Young.
No solo apreciaré haber visto a Dan en directo sino que encima pudo firmarme el recopilata aquel de los Georgia Satellites como un señor, educado y simpatiquísimo. Gracias, Dan!
WARRIOR SOUL
No es que yo sea un veterano ni mucho menos, pero me sorprendió la cantidad de chavalería que pobló la sala esperando a los noventeros Warrior Soul, de los que también hablamos por aquí en su día y la verdad es que me sorprendió que, a excepción de su peculiar líder Kory Clarke, la edad de la banda iba en consonancia con la de estos seguidores. La verdad es que la puesta en escena fue arrolladora pero quizás Clarke no era consciente de que esto no era Donington y vaya ostión que se pegó en el primer tema, que le dejó visiblemente cabreado. "Así verás qué mala ostia le va a echar al concierto" me comentó Nortwinds y así fue. Sabe Crom si estaba realmente provocando, cabreado, con ganas de coña o quién sabe pero la verdad es que dio un conciertazo y no faltaron The Drug, Fuck The Pigs y temas incitadores al macarreo y la rabia mientras no cejaba en su constante pelea con el soporte del micrófono (e incluso con este mismo). Grandísimo concierto algo ensombrecido por el sonido algo embarullado que quizás hubiera ganado enteros con una ecualización mejor.
Y&T
Y llegaba el plato fuerte con el anuncio de que iban a pegarse dos horas y cuarto tocando ante un público que llevaba dándolo todo durante horas sin haberse sentado en un momento. Quizás el cansancio hizo más mella de lo que yo imaginaba, pues para cuando empezaron se había ido un considerable número de gente, algo que no puedo entender porque se perdieron un show de grandísima categoría pero en fin, "ca'uno es ca'uno" que se suele decir por aquí.
Y vaya tela con el señor Dave Meniketti y sus secuaces quienes abrieron con el Black Tiger del disco homónimo y cuyo 30 aniversario celebraban en esa gira. A partir de ahí era un no parar con temas que alcanzaron la catársis más bestial: Rock'n'Roll's Gonna Save The World, Mean Streak, Shine On, Winds Of Change, Hurricane y una colosal y amago de final Forever. Mención especial por mi parte para una Midnight In Tokyo que se pudo ver como hizo las delicias y tocó ciertas fibras de la mayoría de los asistentes, incluyendo a un servidor y, de manera especial, a una Miss Marvel que lo disfrutó como nadie. Por supuesto, bises de lujo con una sorprendente Contagious previa a la inevitable Rescue Me. Todo un derroche de calidad y alto nivel tanto por parte de un Meniketti soberbio como por parte de su fenomenal banda.
Pasado el concierto y tras un rato de espera, allí que aparecieron Meniketti y compañía para firmar y hacerse alguna foto con mucha amabilidad. Los discos a su montón y la foto al Hall of Fame en breve. Por cierto, nos reímos bastante con el simpático "flirteo" (ser rockstar es ética y estética) del bajista con Miss Marvel, el pobre no debe saber que es mucha mujer para él (y hasta para mi!!).
Cansados hasta la extenuación pero felices, dimos fin a un Serie Z de lujo y por todo lo alto al que le deseo que mantenga el mismo nivel, aunque ganas e intenciones no les faltarán. Mi eterno agradecimiento a los dos Juanes de Regreso a la Escena del Crimen por hacer todo un festival de ensueño posible. Bien saben los hados que pondremos todo de nuestra parte para plantarnos una vez más al pie del cañón en 2013 y salir igual o más contentos si cabe que este año.
lunes, 5 de noviembre de 2012
ON TOUR: SERIE Z 2012 (I)
Era el festival más esperado del año para quien suscribe, culpa de un cartel que se las prometía y deseaba y que no dejaba de generar expectativas para luego sobrepasarlas, amparados por una organización que nos tiene ya acostumbrados a lo mejor. Ante tal efecto nos plantamos la mañana del viernes una expedición compuesta por mis grandes secuaces Miss Marvel y el Dr. Pechuguino para quedar con otro grande como el Recluso Tarkovski, quien nos ofreció techo y lecho, generoso y magnánimo como siempre, y tirar rumbo al Z. Pese al tiempo nefasto de aquel día y lo que tardamos en comer, fuimos parte del sector más fatiga del festival, pues entramos al poco de haber empezado la primera actuación, cuando tampoco había mucha asistencia. La verdad es que llegar tan pronto tuvo sus recompensas, pues me pude ver de frente con Pete French y el resto de los Leaf Hound, que ya comenté hace poco lo mucho que los admiro y si encima resulta que demostraron ser unas grandísimas personas, simpáticas y de educación exquisita, pues mejor que mejor. Vaya lujazo poder conversar con una leyenda viviente como French.
Pero bueno, como el día fue largo, vamos a contar como fue aquella sesión del viernes. Al turrón:
ARENNA
Cuando entramos estaban ya tocando estos tíos, un joven grupo vasco con gusto por el stoner. La verdad es que el handicap de la hora sumado al mastodóntico bocata que me había comido previamente quizás fueran culpables de que no los disfrutara en su justa medida pero me resultaron posiblemente demasiado stoner para mí. Me gustaría poder decir más y mejor pero no pudo ser, aunque no dudo de que los acérrimos del stoner deban tenerlos en cuenta.
PONTUS SNIBB 3
Ya venían muy recomendados por algunos de mis colegas y vaya si estuvieron a la altura. Un Pontus Snibb que ese día hacía doblete con Bonafide hizo de las suyas en formato trío con ese rock duro y salvaje heredero de AC/DC y Led Zeppelin. La verdad es que fueron un tiro y la perfecta antesala de lo que nos esperaba más tarde. Toda una muestra de esa escena sueca de la que siguen saliendo grupos como hormigas, y no es que me queje, claro, más bien todo lo contrario, uniendo gran calidad a unas puestas en escena impresionantes, que incluyen lanzamiento asesino de baquetas. Están locos estos suecos, que diría el galo.
SCOTT H. BIRAM
Con aforo tranquilo, presumiblemente debido a la ignorancia generalizada, incluyendo a un servidor, sobre este individuo, nos llevamos una de las sorpresas del festival. Scott es un buen hombre con aspecto de camionero redneck (probablemente lo sea) y que se presentó él solo con unas cuantas guitarras, un pedal de bombo y un altavoz para dar rienda suelta a un repertorio extremadamente macarra que hablaba de borracheras y mujeres malas malísimas. Lenguaje soez no, este tío haría sonrojarse a todo el reparto de Spartacus. Muy divertido.
BONAFIDE
Como había cogido un sitio muy cómodo en la primera fila pude comprobar como la sala se iba llenando. No solo la hora era más propicia sino que los propios Bonafide eran uno de los grandes reclamos de este año. Fue precisamente antes de empezar su actuación cuando se nos sumaron a la primera fila el amigo Nortwinds, grande como siempre, con sus muy simpáticos amigos. Siempre es un placer ver un concierto y compartir charla y birras con Nort y durante este festival pudimos montar un buen corrillo con toda la troupe en la primera fila, comentando la jugada y charlando. Además de tener la gentileza de saludarnos en su siempre recomendable y recomendado a la par que genial blog, se ha marcado una crónica que deberíais leer sí o sí.
Volviendo a Bonafide, algunos colegas míos los situaron como vencedores del día. Yo no me atrevería ni puedo atreverme a hacer este tipo de comparaciones porque me resultan imposibles, estos tíos simplemente jugaban en otra liga pero, aún así, no le faltaban razones a mis colegas; menudo recital el de los suecos, liderados por el ya conocido Pontus Snibb. Sin duda saben como meterse al público en el bolsillo, auténticos animales de directo ellos, ya sea no dejando ni un centímetro del escenario y casi de la sala entera sin recorrer o, cómo no, desgranando temazos de altísimo nivel: ahí tuvimos 50 Cent Millionaire, Down, Rebel Machine, Dirt Bound y un final apoteósico con Fill Your Head With Rock. Tampoco faltó un concurso de riffs entre Pontus y Mikael y un Nice Boys Don't Play Rock'n'Roll de Rose Tattoo, uno de esos himnos que suscribo al 100%. Tampoco faltó, por supuesto, lluvia de baquetas asesinas. Tíos simpatiquísimos con los que pude echarme un par de fotos, conseguir que me firmaran el disco e incluso charlar un rato; entre fans de Thin Lizzy siempre nos entendemos, claro.
KENTUCKY BRIDGEBURNERS
Una de sureñismo en vena. El veterano en estas lides Blaine Cartwright (Nashville Pussy, Nine Pound Hammer) volvía a estas tierras con este nuevo proyecto y un estupendo disco, Hail Jesus, bajo el brazo. Cierto es que la tradición en los estados del sur es fuerte pero desde luego Blaine sobrepasó toda idea preconcebida. Un fotógrafo me comentaba extrañado que lo que hacían Blaine y los suyos era gospel y que a él no le parecía, pero tampoco estaba tan alejado, puesto que gospel significa evangelio. Y es que ya nos avisó el propio Blaine cuando dijo que creía en Jesús y no en la Iglesia y que ese iba a ser su leit-motiv y desde luego, vaya si lo fue, resultando una suerte de Stryper rednecks y borrachuzos. Posiblemente si cada vez que Blaine cante "Jesus" uno se tomara un chupito la cogorza iba a ser, nunca mejor dicho, bíblica; y algo así tuvo que hacer el propio Blaine pues terminó el día escoñadísimo. Aún así, me dedicó el disco con un God bless you muy simpático (y legible).
Así de memoria, creo que el Hail Jesus lo tocaron casi entero, junto con más canciones de corte más profano. Una actuación genial únicamente ensombrecida por un sonido que no estuvo a la altura, embarullando demasiado e impidiendo que fuera una actuación redonda.
LEAF HOUND
Y llegó uno de los momentos que más esperaba y ya lo sabéis. Solo puedo decir que desde aquella primera fila, enganchado a la valla, vi y escuché magia. A Miss Marvel le dije que me había quedado absorto por completo, totalmente ausente del mundo; todos mis cinco sentidos (y si tengo habilidades extrasensoriales, también) estaban puestos en el escenario, donde el legendario Frenchie nos dio una lección a todos, conservando una voz capaz de hacer callar a muchos de sus colegas de la época, los que entonces acabaron bailando con la más guapa. Impresionante Pete, rodeado de una excelentísima banda, destacando al virtuoso guitarrista Luke Rayner (también simpatiquísimo fuera del escenario, por cierto).
Con un repertorio formado por temas del mítico Growers of Mushroom (una soberbia Work My Body, Drowned My Life in Fear, Stray, Freelance Fiend...) y su reciente y fantástico Unleashed (Too Many Rock'n'Roll Times, The Man With The Moon In Him...) había que añadir algún tema de Atomic Rooster, como ese Breakthrough que se marcaron. Sin palabras me dejaron; estos tíos merecen un monumento. No os los perdáis si tenéis la ocasión.
THE FLAMING SIDEBURNS
Pese a los años que llevan en esto, poco conocía yo a esta banda finlandesa con peculiar líder argentino. Lo poco que conozco es que tocan un punk-rock muy garagero con cosas muy interesantes pero que siendo francos no me motivan como otros. Lo cierto es que su actuación fue cojonuda, con un Speedo Martinez imparable e incansable, subiéndose a todos lados y liándola parda con un reconocible parecido a Jagger.
Sin ser de mis preferidos, una gran y muy divertida actuación. Si no puedo hablar más de ellos es por lo poco que los conozco, sorry.
MARTIN TURNER'S WISHBONE ASH
Como os podéis imaginar, estos eran otros que me hacía mucho ilusión ver pero parece que no era un sentimiento muy compartido. Había cierta incertidumbre y muchas dudas sembradas entre el público que, supongo que como yo, no teníamos la más mínima idea de qué había sido de tan mítica banda setentera que se presentaba con un único miembro de su formación original. Y ahí que salíó Martin Turner completamente ataviado de blanco, cual Tom Wolfe rockero con una banda que parecía recién salida del pub y de edad similar. Si alguien tenía algo que decir fue ahí donde toda la sala calló; menudo conciertazo tuvimos la suerte de presenciar.
Para los que, como yo, tenemos el Argus como disco de cabecera no pudimos pedir más esa noche: Throw Down The Sword, The King Will Come, Sometimes World, Warrior y, como no, la grandiosa Blowing Free. No todo fue Argus, claro, ahí tuvimos también Ballad of the Beacon, Rock'n'Roll Widow, No Easy Road y final con Jailbait. Algo más relajado, claro que sí, pero es que el señor Turner venció y convenció con clase y estilazo. No solo demostró que quien tuvo retuvo sino que los Wishbone Ash, sin duda, eran algo muy, muy grande.
Y así terminó un viernes que no fue sino el primer asalto. Camino de vuelta a casa a lamerse las heridas unos, a echar unos agradables bourbons previos a recuperar energías otros. Sin lugar a dudas, el sábado iba a ser muy grande...
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