Atronadores decibelios, chirriantes alaridos, infernales riffs, coplas infractoras de varias leyes...en definitiva, buena música.

jueves, 9 de agosto de 2012

LOS ROLLING STONES DE CHRIS ROBINSON



No me cabe duda del prestigio que otrora tuviera la Rolling Stone en los tiempos de Jann Wenner, Lester Bangs y demás, época en la que llegó a convertirse en referente y uno se podía encontrar firmas de autores a los que admiro como Hunter S. Thompson. Incluso creo recordar que nuestro muso Frank Zappa les dedicó unas palabras de respetuoso desprecio, cosa que viniendo de él es hasta un halago, pero lo cierto es que a día de hoy la tan cacareada revista me parece un insulso catálogo modernito de escaso interés y, en ocasiones, incluso estúpido. No obstante, alguna vez ha atraído mi interés, como en el especial publicado hace un par de años donde preguntaban a músicos de diversa índole sobre sus playlists particulares, picando mi curiosidad por ver las preferencias de algunos de los entrevistados (es decir, los que me interesaban: John Fogerty, Eric Clapton, Mick Jagger...), pero la que más me llamó la atención, sin duda, fue la lista de quince canciones de los Rolling Stones por parte del cantante de Black Crowes, el gran Chris Robinson.

Que Robinson es un redomado seguidor de los Stones no es ningún misterio, y como ya saben que servidor se pirra por la banda británica, me vi incapaz de pasar por alto el criterio de un fanático de tanto calibre. Así pues, esta fue la selección de Chris:

1. Midnight Rambler.
2. The Worst.
3. Tumbling Dice.
4. Wild Horses.
5. Let It Bleed.
6. Monkey Man.
7. Time Is On My Side.
8. Can't You Hear Me Knocking?
9. Shine A Light.
10. She Smiled Sweetly.
11. Jiving Sister Fanny.
12. Coming Down Again.
13. You Got The Silver.
14. Memory Motel.
15. Memo From Turner.


Con estos resultados puedo comprobar que Chris es de los míos, con una clarísima preferencia por Let It Bleed (cuatro temas más Jiving Sister Fanny, que se quedó fuera de la grabación, cinco en total), seguidos por Exile On Main Street y Sticky Fingers (dos temas de cada uno), junto con Coming Down Again de Goats Head Soup, hacen un total de diez temas de la formación con Mick Taylor (¡para que luego digan!). Además de eso, vemos que a Chris le gustan los Stones más solemnes como muestran Shine A Light y especialmente esa maravillosa joya del Black And Blue llamada Memory Motel (otro punto a favor de Chris!), aunque para esto no hacen falta ninguna lista, con escuchar a los Black Crowes es suficiente. Lo mismo ocurre con los temas más orientados al country y al folk, véase Wild Horses y una de las sorpresas más gratas de la lista, The Worst, nada menos que del Voodoo Lounge (1994). Con dos cojonazos, Robinson rescata uno de los mejores temas de Keef en particular y toda una genialidad de los Stones en general de uno de sus discos quizás más oscuros (oscurecidos, diría yo).

Aún hay más, pues hay lugar tanto para clásicos como para temas más escondidos (tampcoo vamos a olvidar She Smiled Sweetly, de Between The Buttons) e incluso un último bombazo propio del fan más hardcore: Memo From Turner, tema que interpretara Jagger en aquella película de corte experimental y gafapastoso llamada Performance.

Más allá del fanatismo stoniano compartido, si me ha llamado tanto la atención esta selección personal de temas es por lo bien escogida que está, ideal para adentrarse en la obra de los Rolling Stones que existen más allá de Satisfaction, Angie y Paint It Black. Bravo, Chris.

miércoles, 8 de agosto de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (LXIV): WISHBONE ASH - ARGUS (1972)



Pese a los tiempos que corren, no todo va a ser malas noticias. De hecho, la organización del Festival Serie Z ha sido últimamente (y no tan últimamente) una fuente de buenas noticias y la última nueva casi me hizo entrar en un estado de euforia con gritos y saltos incluídos y no era nada menos que la confirmación de la asistencia de los míticos Wishbone Ash en tan magno festival, sin duda un nombre de oro en un cartel que desde luego tiene bemoles (ahí tienen además a Y&T, Warrior Soul, Dan Baird...ahí es nada!).

No se si un servidor es así de afín a las causas perdidas pero siempre he tenido una gran devoción hacia este grupo que, vale, no es la primera vez que utilizo términos como "infravalorados" o "poco reconocidos" para referirnos a más de un grupo de los que ha asomado por aquí y tampoco quiero defender a un grupo en base a una ristra de lloriqueos pero sin Wishbone Ash y su sonido de guitarra no habríamos tenido ni Iron Maiden ni nuestros Barón Rojo...¡incluso ni Thin Lizzy! Y lo digo así, tan pancho, pasándome la mano por mi rasurado cráneo. Más de una vez me he enzarzado en discusiones defendiendo a estos tíos frente a metaleros cerrados y testarudos que creen que esto de los dobletes de guitarra fue un invento de los Maiden e incluso Helloween (una de las chorradas más grandes que he escuchado nunca) cuando este Argus del que vamos a hablar hoy seguro que pasó más tiempo en los tocadiscos de los músicos de estas bandas que en sus estanterías. La influencia está ahí y si no te gusta, pues vale, pero no hay más ciego que el que no quiere ver.

Terminado este exabrupto, volvemos a estado de Dr. Jekyll mal que me pese, pues en este disco el cerebro no tiene nada que hacer frente al corazón y las tripas, pero sí es verdad que es un trabajo donde los temas están cuidados al detalle, sin que resulten presuntuosos, con un gran trabajo detrás de la banda del señor Derek Lawrence ayudado por un joven ingeniero de sonido llamado Martin Birch (¿adivinan con quienes trabajó este señor más tarde?), con un énfasis en las guitarras, que rara vez van solas. Me atrevo a decir también que es uno de los mejores discos para rascacuerdas, con esos juegos de riffs, solos y dobletes por obra y gracia de Ted Turner y Andy Powell que son una delicia para las orejas. No obstante, ni que decir tiene que esto no se queda en mero ejercicio, es todo un discazo de hard rock, muy elegante, con algunos temas fácilmente elevables a la categoría de himnos.

Con temas extensos pero que no se hacen para nada pesados, el más duradero de ellos es el que comienza este disco, un tremendo Time Was que empieza mostrando el lado más folk del grupo, acústicas incluidas, evolucionando al rock personalísimo de la banda, que se apoya en otra constante del grupo: unas preciosas armonías vocales, santo y seña de la banda, a cabo de la dupla guitarrista junto al bajista Martin Turner. Tema que alcanza su climax para enlazar con la siguiente, otra joyita llamada Sometime World que también parece cogerle gusto a ir in crescendo. Sin embargo, posiblemente el himno de la banda, incluido en este trabajo es la magistral Blowin' Free, tema con el que descubrí a esta banda (supongo que al igual que más de uno) y que me dejó con ganas de más, algo de lo que no se arrepiente uno. Blowin' Free es un temazo de los que dejan los vellos de punta, donde toda nota es perfecta y guitarrísticamente maravillosa. Pocas palabras o ninguna pueden decirse que hagan justicia a semejante canción.

The King Will Come es otra mezcolanza de rock duro con un punto folkie, empezando con un ritmo parecido a una marcha militar que le aporta cierta épica y que contiene unos solos preciosos, por cierto. Leaf And Stream sí que apuesta más por el folk, con un ambiente más lúgubre pero que no le hace perder ni un ápice de calidad, pues es una canción estupenda. Pero si cuando pegan un bandazo hacia el folk funcionan bien los Wishbone Ash, no os digo nada cuando viran hacia el rock con toda su energía, como ocurre con la impresionante Warrior, otra de mis preferidas. La segunda vez en un mismo artículo en la que me quedo corto de palabras para hablar de una canción pero ciertamente para el que la conoce no hay definición y el que no la ha oído aún no las necesita (dicho esto, id corriendo a escuchar tanto esta como el disco entero ya, si no lo habéis hecho aún).

Para terminar y rematar la faena, Throw Down The Sword, manteniendo la épica del álbum y firmando un final maravilloso, porque el rock con actitud y ganas no siempre va reñido con la elegancia e incluso algo de sofisticación resultando en otro tema demoledor. Y si como yo, os podéis hacer con la edición que se publicó en 2007 con tres temas en directo (Jail Bait, The Pilgrim y Phoenix), podréis comprobar cómo se las gastaban en directo. En noviembre tendremos la ocasión de comprobarlo nosotros, en esta ocasión con una formación distinta dirigida por Martin Turner; mientras tanto, tampoco creo que vayamos a darle descanso a este Argus.

Keep on rockin'!

WISHBONE ASH - ARGUS


  1. "Time Was" 
  2. "Sometime World" 
  3. "Blowin' Free" 
  4. "The King Will Come" 
  5. "Leaf and Stream" 
  6. "Warrior" 
  7. "Throw Down the Sword"




viernes, 3 de agosto de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (LXIII): QUEEN - QUEEN (1973)



Vaya cosas, hoy se cumple un año desde que inicié esta movida bloggera para hablar de música, sacar a la luz discos que me tocan la fibra, conciertos e impresiones varias. Y la verdad es que me hace más ilusión de lo que esperaba, pues lo que empezó como un divertimento más al que le he ido cogiendo cada vez más cariño, ha visto a lo largo de este año algunos improvisados debates musicales entre esta misma plataforma y las redes sociales, así como la oportunidad para mi de conocer grandes personas con las que hemos compartido impresiones así como conciertos y birras (como es el caso del amigo y vecino Nortwinds). Por cosas como esta, estoy más que satisfecho de todos estos ratos bebiendo tazas de té y escuchando discos mientras junto letras que les hagan justicia (o no).

Como Queen estuvieron en el comienzo de esta aventura, justo es que vuelvan a aparecer aquí y me ha parecido de los más apropiado elegir su debut, el homónimo Queen, disco que pertenece además a mi época preferida de los británicos, la que empieza aquí y termina en el The Game inclusive, sin rechazar ni mucho menos la discografía posterior pero qué quieren que les diga, los Queen setenteros tienen algo más especial aún para quien esto escribe. En este caso, hablamos de un disco del que existe un leve rechazo por parte de la banda, que nunca ha sido muy autocomplaciente, pero que no considero un disco menor en absoluto. En Queen hay Led Zeppelin, hay Beatles, hay psicodelia y hay más, pero por encima de todo, una banda que estaba dispuesta a no dejarse etiquetar y no autocensurarse jamás a la hora de componer discos. Personalmente también debo añadir que me gustan los Queen más rockeros y salvajes (y ellos saben que muchos de sus fans los prefieren así) y este disco está evidentemente orientado a sonidos más duros y más heavy.

Abre la función uno de los clásicos de la banda más divertidos, Keep Yourself Alive, tema por el que no parece pasar el tiempo cada vez que la oigo, con las sempiternas armonías de Brian May terminando de poner la guinda a los temas, como siempre. El propio Brian será el encargado de componer el siguiente Doing All Right, tema más tranquilo y relajado capaz de alternar entre el pop más folkie y el metal con Freddie moderándose más que de costumbre, falsetes incluídos (hay que decir que este era un tema pre-Queen, de los tiempos de Smile, con la co-autoría de Tim Staffell). Great King Rat es el primer botón de muestra de ese rock duro y teatral tan propio de Queen con Freddie ya amenazando con soltar la bestia, al igual que Brian, quien con el tiempo fue abandonando los solos más extensos. Este tema es, además, uno de mis preferidos del disco.

La fantasía, algo más común en estos primeros tiempos de Queen, viene de la mano de My Fairy King, todo un patio de recreo para Freddie, con todos sus juegos vocales, armonías y trucos de chistera. Debo insistir aquí que es una pena que este disco quedara casi olvidado para la propia banda. Aún así, tenemos casos como la siguiente Liar, un clásico que se ha negado a dejar de serlo pese a ser de los más ocultos, pues aunque sea un tema de más de seis minutos, lo hemos escuchado en directo en el Killers y camuflado en la gira del Magic Tour. Single del disco por entonces, es otro tema tocado por la bendita locura de la banda, con su amalgama de sonidos y estilos, tanto rockeros como una suerte de gospel, el clásico "todo vale" de Queen.

Otro tema de corte más lento y francamente poco trascendente (aunque no suene mal tampoco) como The Night Comes Down da paso a Modern Times Rock 'n' Roll, un estallido de Roger Taylor cantado por el mismo de poco menos de dos minutos, algo normal en Queen por entonces concederle al batería su propia parcela donde tenía carta blanca para hacer lo que quisiera. Tema también más que interesante es el siguiente Son And Daughter, un rock duro y bluesero contundente con un riff bastante cojonudo.

El afán de libertad absoluta de la banda alcanza nuevas cotas en Jesus, donde se Freddie se atreve a cantar sobre sus creencias religiosas y aunque ya decía Bart Simpson que Satán tiene a las mejores bandas la verdad es que el tema suena muy bien, con un Freddie arrollador sobre un fantástico ritmo entrecortado, y para finalizar, un adelanto de Seven Seas Of Rhye, que continuaría en su siguiente entrega y que sí contaría con una mayor presencia en el repertorio de la banda en los años venideros.

Como decíamos, un disco que si no ha tenido más trascendencia es por el afán de la banda de seguir explorando, experimentando y creando con los dos ojos puestos en el futuro pero de una calidad sobradamente demostrada. Su producción, de carácter más sobrio, contrasta con la extravagancia natural de la banda, que también estaba por pulir, pero le da su sitio a cada miembro, tanto que parece que nos hemos olvidado del tímido John Deacon pero que, al igual que todos, está excelente no solo con sus grandes e inspiradoras líneas de bajo (y cuando digo inspiradoras lo digo por muchos grandes bajistas que siempre han reivindicado a John) sino por sus coros, mérito también compartido con los demás, pues tal era el modus operandi de Queen.

Y para despedirnos por hoy, como no podía ser menos, además de la obligada recomendación de este disco tanto para propios como ajenos, sacros y profanos, deciros a aquellos de vosotros que habéis estado leyendo tanto desde el principio como hoy mismo, muchas gracias por haber compartido Yellow Sharks conmigo y, más que nunca, KEEP ON ROCKIN'!!!

QUEEN - QUEEN

1."Keep Yourself Alive"  

2."Doing All Right"  

3."Great King Rat"  

4."My Fairy King"  

1."Liar"  

2."The Night Comes Down"  

3."Modern Times Rock 'n' Roll"  

4."Son and Daughter"  

5."Jesus"  

6."Seven Seas of Rhye(Instrumental)










miércoles, 1 de agosto de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (LXII): GUNS N' ROSES - APPETITE FOR DESTRUCTION (1987)



Ayer, unos cuantos intrépidos dirigidos por el amigo Don Hyundai, que se conocía el camino, al volante, nos aventuramos a ir a cenar a un restaurante de temática rockera del que habíamos oído hablar. Por las referencias el sitio prometía rock y carne a raudales, algo demasiado jugoso para un rockero carnívoro como es un servidor.  No culparía del todo a las expectativas que nos habíamos hecho los presentes, pero la experiencia total no fue tan satisfactoria, a saber: una ambientación cojonuda y una carta bastante suculenta, sí, pero no es de recibo que un sitio con los nombres ZZ Top, Lynyrd Skynyrd, Thin Lizzy, The Doors y demás bien grandes en la puerta te casquen de banda sonora a Marilyn Manson y Amy Winehouse, no se si es que fuimos el día equivocado.

Lo mejor, una hamburguesa más que decente de la que di buena cuenta llamada Guns N' Roses que satisfizo  mis apetitos carnívoros, lástima que no los rockeros, así pues, acudimos una vez más a la banda norteamericana para saciar el apetito musical, y es que estos tíos sabían de apetitos como bien demuestra su archiconocida obra maestra Appetite For Destruction. Disco que no necesita presentación ninguna habida cuenta de los ríos de tinta y pixels que se han escrito sobre él desde que se publicara en aquel 1987 pero que también es la dolorosa constatación de que los Guns N' Roses, una banda que contaba con un potencial inusitado, no ha hecho (ni hará jamás, qué duda cabe) algo mejor en su vida. Si me apuran, incluso podríamos decir que es un grupo que roza el one hit wonder discográfico pues si bien podemos encontrar entre su breve discografía algo de interés lo cierto es que Appetite For Destruction es demasiado grande como para eclipsar toda la vida y obra del grupo. ¡Y se trata de su debut!

Pero centrándonos en sus virtudes, que no escasean, hay que decir que es un disco de hard rock absolutamente redondo y perfecto, con una formación funcionando como el mejor de los engranajes compuesta por Steve Adler a las baquetas, Duff McKagan al bajo, el cerebro en la sombra Izzy Stradlin a las rítmicas, el virtuoso Slash poniéndolo todo patas abajo con su Les Paul y el Axl Rose de siempre pero con menos tonterías (tampoco creo que muchas menos), menos kilos (todavía no se comía los bollicaos como picos el buen hombre, vaya "appetite" que cogió el hombre) y mejor voz. Con esta materia prima y su excelente producción, así salieron los doce temazos que dan forma al álbum.

Welcome To The Jungle, himno reconocido por todos sirve de pistoletazo de salida, que continúa con It's So Easy, macarra y vacilón como ellos mismos. Nightrain es otro tema emblema de este trabajo, siempre con el riff como motor y como insignia, más o menos lo mismo que Out Ta Get Me, más asalvajado aún, con su punto de arrogancia en las voces y unas guitarras sobresalientes. Rock mayúsculo, vamos.

Y seguimos, ahora con un tema dedicado a "eso que fuman los moros", la genial Mr. Bronwstone, auténtico rock duro y pesado americano en otra dimensión distinta a la de aquellos grupos que escaparon de los 70 y querían seguir en la brecha (Aerosmith, verbigracia). Paradise City creo recordar que fue mi primer tema de los Guns y aún le sigo teniendo un cariño especial, también me sigue pareciendo un tema perfecto, por sus contrastes (sofisticación y contundencia, guitarras y sintetizadores, partes lentas y rápidas) y, cómo no, le maestro Slash corriendo arriba y abajo del mástil que sigue recordándome quién es un titán y quien un rascacuerdas. Más hard rock callejero y con actitud con My Michelle, historias reales como aquellas que tantos grupos de la época consiguieron convertir en parodias pero que aquí nos convencen, y mucho ojo con el trabajo de Izzy en este tema.

Otro de mis preferidos no tan conocidos: Think About You. Adoro todo de este tema y ese estribillo arpegiado, amen de ser otra lección de rock que conviene repasar una y otra vez. Caso distinto es el de la sobadísima Sweet Child O' Mine que sigue siendo un temazo pero que en cuanto se vio su potencial comercial ha sido víctima de la sobre exposición por parte de distintos medios. Un estupendo y a toda leche You're Crazy precede a otra joyita como es Anything Goes, seguida de un gran final en forma de Rocket Queen, otro magnífico riff con grabación de fornicio incluída como base a la historia de una personaje de la escena, amiga de Axl.

Mencionábamos antes la producción y he de decir que me encanta, sonando como quizás debían sonar todas las bandas que iba en esta onda. Me encanta como suena cada cencerro de la batería, los solos, el bajo, las guitarras con chorus...sin que suene para nada sobrecargado, pero claro, hablamos de un disco que todos debéis de haber escuchado, ¿no?

Así pues, os dejo con los Guns, que tanto Appetite y ya va siendo hora de papear. No solo de riffs vive el hombre.

Keep on rockin'!

GUNS N' ROSES - APPETITE FOR DESTRUCTION

1."Welcome to the Jungle"  
2."It's So Easy"  
3."Nightrain"  
4."Out ta Get Me"  
5."Mr. Brownstone"  
6."Paradise City"  
7."My Michelle"  
8."Think About You"  
9."Sweet Child o' Mine"  
10."You're Crazy"  
11."Anything Goes"  
12."Rocket Queen"




martes, 31 de julio de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (LXI): DEEP PURPLE - BURN (1974)



Hace poco recordábamos por aquí el fallecimiento del gran Jon Lord, una noticia algo inesperada y tristísima   para todos, pues el legado de Lord no es algo que se ciña exclusivamente a unas cuantas bandas por muy buenas que fueran, y lo son. Por supuesto, como parte de ese legado nos quedan sus discos y no me he podido resistir a rescatar alguno de los muchos que tengo tirados por ahí  con la poderosa presencia de Lord que, si bien nunca han dejado de sonar en mi casa, estos días quizás hayan sonado un poco más sombríos.

El hecho de tener una discografía tan genial implica un problema fantástico: ¿qué disco elegir? Ciertamente, con una selección tan amplia hay donde elegir, máxime si cada uno aplica sus preferencias o identifica tal o cual disco con cierta disposición o estado de ánimo. Aún así, no lo he tenido muy claro a la hora de elegir, en los primeros días del blog hablamos de una auténtica joya del Mark II como es el Machine Head y la idea de rescatar algo del Mark I me tentaba pero al final me he decantado por este Burn, cuya presencia de su flamante nuevo vocalista David Coverdale lo convierte levemente en una suerte de transición hacia Whitesnake, encontrando así un punto de unión entre las dos grandes bandas de Lord.

Todo esto sin obviar, claro está, que Burn es un discazo de tomo y lomo. La incorporación tanto del mencionado Coverdale como la del grandísimo bajista Glenn Hughes, trajo al legendario grupo un cambio de dirección donde introducir sin tapujo alguno un sonido más groovie, con sus toques de funk, soul y blues, un experimento del que salen más que airados. A todo esto también hay que resaltar el cambio radical experimentado en el terreno vocal, pues si antes teníamos a un grupo acostumbrado a Gillan volando en solitario, ahora teníamos a alguien tan distinto como Coverdale acompañado por las magníficas labores vocales de Hughes, con el que se complementa a las mil maravillas. El resto de la familia, bien, gracias. Ritchie Blackmore parece ir preparándose para lo que más tarde sería Rainbow, con unos solos más sofisticados y orientados hacia las armonías en detrimento de las locuras con el mástil más propias de anteriores trabajos como In Rock, un Ian Paice reconocible como siempre pero más marchoso que nunca y el omnipresente Hammond de Jon Lord en su papel de siempre.

Imposible quedarse indiferente ante este disco cuando empieza con dos de mis temas preferidos de la banda, en primer lugar la superlativa y homónima Burn, uno de los despliegues de energía más acojonantes de los Purple. Si bien el disco a nivel instrumental va a tender a ser algo más comedido, Burn es toda una explosión donde la mesura se va a tomar viento. Un riff soberbio (herencia de George Gershwin, lo que son las cosas), Coverdale desgañitándose con el apoyo de Hughes, Paice redoblando como loco y Blackmore y Lord desatados, ora por separado, ora juntos, dando lugar a algunas de sus mejores interpretaciones. Bendita locura este Burn.

El segundo es un genial Might Just Take Your Life y su reconocible intro de Hammond. Más relajado, bluesero y armónicamente precioso con un punto macarra, representa para mí el espíritu del Mark III amen de un tema para enmarcar, por así decirlo. A continuación, Lay Down, Stay Down es rock'n'roll salvaje y rápido muestra de una banda que ha sabido encontrarse cómoda en su nueva situación y que son capaces de divertirse y a su vez hacer cosas tan divertidas como esta. El groove vuelve a hacerse presente en la posterior Sail Away, con Ritchie haciendo un riff a lo Jeff Beck (¿no os recuerda el riff a Superstition de Stevie Wonder?) y sentando la base para este gran tema con un toque más de elegancia.

You Fool No One es otro tema divertido y muy funky, empezando con Paice al que se le une Blackmore al más puro estilo Sly & The Family Stone rockerizados al extremo hasta convertir el tema en una gran jam. En What's Going On Here, Lord cambia el Hammond por un piano y el resultado no podía ser mejor, un tema que fácilmente podía haber acabado entre los discos de Rainbow pero que Coverdale sabe como hacerlo suyo.

A continuación viene otro de los puntos álgidos tanto del disco como de la carrera de los Purple y posteriores: la magistral Mistreated. Un blues made in Purple donde Coverdale tiene ocasión de lucirse mientras Blackmore se deja llevar por el lento ritmo hasta ir acercándose a un climax brutal. Tema hecho inmortal gracias a las posteriores rendiciones de Whitesnake, Dio y, más últimamente, Hughes con sus tremendos Black Country Communion. Poniendo el broche final, una de esas locuras propias de Lord como es esta "A" 200, tema instrumental protagonizado principalmente por la guitarra de Ritchie y los sintetizadores de Jon.

Deep Purple, en el que fue su segundo cambio de formación, ya demostraron que tenían mucho que decir y que sabían hacer las cosas bien, con respeto hacia ellos mismos y con ganas de seguir adelante, creando, innovando, experimentando. Burn es otro disco que como ya adelantábamos y por si algún rezagado aún lo duda, se merece su puesto de honor entre el abultado estante de sus mejores discos. Pero claro, hablamos de los Purple, ¿acaso sorprende?

Keep on rockin'!


DEEP PURPLE - BURN


1."Burn"  
2."Might Just Take Your Life"  
3."Lay Down, Stay Down"  
4."Sail Away" 


5."You Fool No One"  
6."What's Goin' On Here"  
7."Mistreated
8."'A' 200"




lunes, 30 de julio de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (LX): JETHRO TULL - THICK AS A BRICK (1972)



Haya vacaciones o no, quizás es en verano cuando uno quiere hacer miles de cosas a sabiendas o no de que algunas se quedarán en el tintero. En este sentido, ha sido una decepción el perdernos la actuación de Jethro Tull en Córdoba por motivos relacionados con el curro y demás. Una pena especialmente por Miss Marvel, que nunca los había visto y ganas no le faltaban, desde luego.

Pero bueno, mejor que llorar por la leche derramada pasemos a homenajear al disco protagonista de esta gira de los comandados por el mítico Ian Anderson (nunca más acertadamente llamados Ian Anderson's Jethro Tull, a juzgar por su actual formación, ya sin el eterno Martin Barre siquiera), un disco que por haber cumplido cuarenta tacos ya este mismo año ha contado con continuación y su correspondiente gira donde lo interpretan íntegro. Así pues, ¿qué es Thick As A Brick y por qué tanta parafernalia alrededor? A primera vista no es otra cosa que la bizarrísima historia que nos adelanta su portada en forma de periódico local, que el joven niño prodigio Gerald Bostock (el "pequeño Milton" ni más ni menos) ha escrito un poema épico que es la leche sobre los problemas del crecimiento pero una respuesta más exacta sobre el origen de este álbum posiblemente sería un Ian Anderson desatado y cachondo como siempre, que viene a ser su modus operandi durante gran parte de los setenta, y un poco hasta las glándulas de la crítica musical y de bandas emergentes en esa época como Yes o Emerson, Lake & Palmer (quienes no habían entrado a saco con esta corriente aún). Con todo esto, Anderson quiso hacer lo que el definió como "la madre de los álbumes conceptuales" y que si querías arroz, pues Thick As A Brick iban a ser tres e incluso cuatro tazas.

No seré yo el que juzgue lo acertado de su definición como disco conceptual definitivo pero sí que le concederé el título de parodia con más mala leche sin perder un ápice de su demencial genialidad y, hay que señalar, que el propio título bien puede significar tanto un "coñazo" por aquello del "ladrillo", como "estúpido", según la propia expresión inglesa "thick as a brick". Aún así y quizás en defensa de las bandas parodiadas (muchas de ellas favoritas en esta casa), no me puedo creer que Anderson (gran influencia posiblemente nunca reconocida como tal dentro del progresivo y más allá, por otra parte) no se lo pasar como un enano dentro de ese estado de megalomanía wagneriana en modo berserker tan propio de los progresivos, con secciones orquestales, vientos, instrumentos antiguos, percusiones y demás idas de olla de las que pueblan el homónimo y único tema que forma este disco, comenzando con ese arpegio de guitarra acústica y el recitado de la surrealista historia, algo que ya ha pasado a la historia de la banda y de la propia música (en un capítulo de los Simpsons hacen mención y todo!). Quizás la triquiñuela final de Anderson era posiblemente esa, hacer una parodia tan definitiva que hiciera las delicias de los seguidores de tal estilo.

Dentro de la discografía de Jethro Tull, decir que es otra vuelta de tuerca no es decir mucho, ya que hacer discos casi diametralmente distintos entre sí ha sido una constante, pero es obvio que es un trabajo 100% Jethro Tull, ya sea más o menos ampuloso, Anderson y los suyos se las gastaban así.

Para continuar el ciclo y puede que a modo de celebración del aniversario, este año ha visto la luz una segunda parte con más aventuras del niño Bostock que todavía no he podido escuchar pero que no dudo que, cuanto menos, no dejará indiferente. Mientras tanto, espero que no se me enfaden los señores Keith Emerson, Rick Wakeman y socios, pero estaré celebrando el aniversario de este ridículamente genial poema épico.

Keep on rockin'!

JETHRO TULL - THICK AS A BRICK

- Thick as a Brick, Part I
- Thick as a Brick, Part II





viernes, 20 de julio de 2012

BREVE INTERLUDIO LEVEMENTE FRIKI

Scott Ian (Anthrax) y yo tenemos varias cosas en común: craneo refulgente, largas barbas, afición a rascar cuerdas y una gran devoción por el Juez Dredd!!


Aquí, mi tomo de sus primeras aventuras dedicado por su autor Carlos Ezquerra. Vale, no es algo muy musical que digamos pero me hace mucha ilusión.




I AM THE LAW!!