Atronadores decibelios, chirriantes alaridos, infernales riffs, coplas infractoras de varias leyes...en definitiva, buena música.

sábado, 24 de marzo de 2012

120 CUERDAS (I)

Mi relación con este instrumento empezaría algo antes de los 12 años, que fue cuando cayó por primera vez una guitarra en mis manos con un ojo y ambos oídos puestos en la incipiente colección de discos, en su versión beta compuesta por cassettes grabados con las carátulas pintadas a mano (con cierto encanto naif). Desde entonces mucho me ha llovido con una guitarra en las manos, desde comprarme mi primera eléctrica ahorrando duro a duro hasta pillar la última (última de momento,y ya van cuatro!) con un sueldo más decente, entrar en grupos, salir de ellos, compartir escenario con gente de toda clase, desde aficionador a profesionales...en definitiva, aprender mucho. El guitarreo, quiera o no, ha sido parte de mi vida y lo seguirá siendo.

Y ahora resulta que la genial página The Best Music... nos propuso a unos cuantos por vía twitter que confeccionáramos la lista de nuestros 20 guitarristas preferidos para así poder crear una macro lista a partir de nuestras votaciones. Tema controvertido este de las listas, servidor opina que no dejan de ser algo ligeramente orientativo y que no debe tratarse como un dogma de fe, pero con lo divertido que ha sido devanarse los sesos pensando en solo 20 hachas y las posteriores discusiones con tan selectos melómanos dan ganas de repetir las veces que haga falta.

Días más tarde, el amigo Nortwinds razona y amplía los detalles de su lista en su excelente blog, por lo que hoy me decido hacer lo mismo. Evidentemente, no iba a dejar pasar la ocasión para hacer lo propio en este hueco virtual que tengo así que a continuación paso a presentar la primera parte de los veinte hachas que he elegido.

Antes de nada, decir que el orden es totalmente aleatorio, pese al procedimiento que seguimos para la lista "oficial". En muchísimos casos me resulta difícil, por no decir imposible, colocar a alguien encima de otro, máxime cuando hablamos de guitarristas que pueden ser muy distintos entre sí. Por otra parte, respecto a la selección de bicharracos, confío en el criterio del lector para que sepa ver que si bien no están todos los que son, sí son todos los que están.

Bien, dicho esto, let's rock...

1. JIMI HENDRIX

Número 1 para Hendrix, por supuesto. ¿Acaso no empezó todo con Hendrix? Para quien esto escribe, sí. No seré yo el único para el que Hendrix supuso la puerta a un mundo inimaginable, todo un concepto de guitar hero que trasciende lo icónico.

El feeling y la demencial genialidad con que adornaba su estilo que partiendo del blues fue ramificando hasta el funk más salvaje y un proto rock duro cuasi metálico. Definir a Hendrix es intentar definir la magia, algo poco menos que imposible.



2. EDDIE VAN HALEN

Si algo distingue a muchos de los grandes guitarristas es su cualidad de pioneros, por mucho que algunos lo quieran ver como clichés. Me aventuro a decir que no hay guitarrista de rock duro en los 80 que no hubiera escuchado más o menos detenidamente al gran EVH.

Ejemplo de lo bien que se lo puede pasar uno tocando sin dejar de ser un condenado genio, con esos riffs de locura y esas avalanchas de tappings más un peculiar y acertado uso de armónicos y efectos. Mucho más que solos masturbamástiles, por cierto, pues es escuchar temas como Lost Boys Calling (con Roger Waters) y quitarse el sombrero ante tanta elegancia. Un servidor no elige "apellido artístico" así como así...



3. RORY GALLAGHER

Un loco del mástil proveniente de un planeta llamado Irlanda, otro caso donde las palabras jamás podrán hacer justicia. Estandarte del blues y rock más duro y salvaje, sus interpretaciones eran todo energía y llenas de un virtuosismo visceral.

Lo más auténtico que jamás aferró el mástil de una Stratocaster. Imprescindible para todo rockero de pro llevarse a las orejas todo material de Taste o en solitario que haya a mano.



4. RANDY RHOADS

Es fácil hablar a toro pasado, todos lo sabemos. Aún así, más de uno estará conmigo en que si el malogrado Randy siguiera con nosotros, el devenir del mundo guitarrero habría sido bien distinto y muy marcado por su presencia.

Ozzy vio en él lo que los demás veríamos más tarde: una técnica limpia e impecable, con unos solos soberbios fuertemente cargados de su formación clásica, anticipándose a Malmsteen y aquello que más tarde llamarían (de manera bastante inapropiada, por cierto) rock neoclásico. Poco pudimos disfrutar de él pero a la vez mucho, a juzgar por su influencia.



5. STEVIE RAY VAUGHAN

Dicen que en Texas todo es grande y su blues no se queda atrás. Y dentro de su blues, SRV más grande que ninguno.

Otro salvaje del blues que no lo entendía si no era sudando a chorros y dándolo todo, capaz de clavarnos a todos en nuestros asientos con la sofisticación jazzística de Lenny que desquiciarnos por completo con Love Struck Baby. Impresionante, SRV.



6. BRIAN MAY

Independientemente de su labor compositiva, no puedo excluir de mi lista a todo un cerebro de la guitarra como Brian. Capaz de encargarse él solo de todas las armonías de guitarra de un grupo tan dado a las armonías como era Queen, ahí tienen solos maravillosos como el de Killer Queen o Good Old Fashioned Lover Boy.

Encima, su habilidad para tocar (y componer, por supuesto) desde el rock más duro e incluso metalero hasta folk, funk, baladas, swing amén de diversos instrumentos le dan su merecidísimo puesto en esta lista.



7. JIMI PAGE

Todo un mercenario musical toda su vida pero que tenía muchas cosas que decir...y las dijo. Led Zeppelin fue la obra de su vida y a partir de ahí la música jamás fue la misma.

Más de uno me ha comentado que le parece sobrevalorado o incluso mediocre pero me niego a creer que alguien cuyos riffs han inspirado a la gran mayoría de nuestros grupos preferidos (incluso algunos no rockeros, vaya) no sea un genio. El hombre que supo ver lo rockero que era Howlin' Wolf y que así lo mostró al mundo.



8. RITCHIE BLACKMORE

Diciendo Deep Purple y Rainbow ya no tendría que añadir nada más, pero si encima añado que junto con Jon Lord supieron evolucionar el rock psicodélico de los primerizos Purple mediante orquestaciones y experimentos varios (otro de formación clásica) hasta convertirlos en orígen del heavy metal con esos rapidísimos solos y ese impecable estilo, pues tenemos lo que es: un grande.

También lo comenté en su día, sin Highway Star, jamás habría cogido una guitarra así que, ¡gracias Ritchie!



9. ERIC JOHNSON

Tengo especial debilidad por Eric. No se si se trata de su elegante virtuosismo o la genialidad de sus composiciones pero como guitarrista/rascacuerdas debo decir que es muy frustrante ver a este tío, con sus escalas pentatónicas haciendo lo que tú no harás en la vida y un estilo donde encontramos tanto rock como jazz, blues o country. Un jodido genio de los menos reconocidos de esta lista pero que no por ello deja de estar en este peculiar olimpo.



10. STEVE VAI

Si el supremo Dios de la Música y Guardián de las Melodías, Lord Frank Zappa te llama cuando tienes 18 años para que te unas a su banda, sabes que eres un elegido.

Y bien que hizo Frank convirtiéndolo en un genio con su punto de locura, pues lo que hace no es de este mundo, haciendo y deshaciendo a su antojo. Además, pese a su masturbamastilismo, resulta ser un gran guitarrista de banda, ahí tienen su trabajo con David Lee Roth o Alcatrazz.



Y con esto cerramos la primera parte. En breve, terminaremos la lista con los 10 monstruos del mástil restantes, hasta entonces disfruten de esta avalancha guitarrera!

Keep on rockin'!

jueves, 22 de marzo de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XLIV): IRON MAIDEN - THE NUMBER OF THE BEAST (1982)




30 años se cumplen de esta auténtica obra maestra del metal y a mi me viene perfecto por dos motivos: volver al blog tras un período de inactividad forzosa y poder hablar de los Irons en esta sección.

A día de hoy encuentro complicaciones para hablar de los Maiden pues, qué duda cabe, se trata de uno de los mejores grupos de la historia en general y del Heavy Metal en particular. Es innegable que la mayoría, por no decir todos los grupos posteriores a su aparición tienen una deuda impagable con ellos pero precisamente ahí radica el problema, cuando pasan de ser influencias a influenciados entrando en una cada vez más alargada etapa de hastío musical, producciones irregulares, formación con tres guitarras fantasmas y, resumiendo, nada mínimamente interesante por parte de una banda tan grande para alguien como yo. Todo este deterioro del grupo no deja de alimentarse de parte de un gran público y cierto sector de la crítica que parecen estar esperando a que Steve Harris grabe un disco de ventosidades sobaqueras al que calificar como la mayor obra maestra del milenio.

Afortunadamente, la situación en 1982 era bien distinta, estrenando a un jovenzuelo Bruce Dickinson iniciando así la formación más clásica del grupo (qué grandes Dave Murray y Adrian Smith!) y entrando por la puerta grande y a hombros, con un cambio de actitud acompañado de un sonido más pulido (obra y gracia de un grande como es Rod Smallwood) y unas composiciones más elaboradas para dar forma a un vademécum del Heavy Metal. Por ello, pese a su satánico nombre (o más apropiadamente gracias a él) The Number of the Beast podría ser el Evangelio según Iron Maiden de la biblia del Metal.

Comienza el disco Invaders, una salida en falso para quien esto escribe pues si bien el tema no es ninguna abominación, no ha envejecido del todo bien para mis oidos. Me explico, es un tema divertido y tampoco desmerece pero resulta extremadamente simplón y algo estúpido. Bien distinto es Children of the Damned, tema convencional a la par que grandísimo clásico, con esas estrofas arpegiadas y su enérgico estribillo, amén de su temática fantástica, aspecto que algunos grupos llevan mejor que otros y que siempre me ha gustado en las letras de los Irons.

De esta referencia al clásico del terror británico (por cierto, muy grande), pasamos a la ciencia ficción también británica e igualmente mítica de The Prisoner (otro punto para ti, Steve), para deleite de Dickinson, que ya empieza a sacarle los colores a más de un vocalista. Otro tema que va acelerando progresivamente y con un estribillo grandioso.

Volvemos por un momento a los tiempos más macarras del grupo y a la peculiar mitología de Charlotte la fulana en 22 Acacia Avenue con su ritmo duro, contundente y entrecortado y una sección intermedia llena de rabia metalera. A continuación, un pasaje del Apocalipsis nos adentra en el título que da nombre al disco, otro santo y seña de los británicos: The Number of the Beast y su inconfundible riff más unos soberbios solos por parte de la dupla Murray/Smith. Por cierto, yo siempre he sido más de Adrian y este disco no es ninguna excepción, ¡vaya solos más auténticos hacía este hombre!

Run to The Hills...si, es un temazo y a todos nos mola. Tanto que parece ser el preferido de los bares y garitos de metaleo así que, si estás leyendo esto, puede ser que hayas tenido ración de Run to The Hills para toda tu vida, ¿verdad? Pues sigamos...

Gangland vuelve al macarrismo con una historia de gangsters y la ley seca. Es comprensible que haya quedado escondido entre tanto clásico y quizás por ser más sobrio que el resto pero eso no quita que sea una pequeña joya oculta de gran valor y con un gran trabajo de Clive Burr a las baquetas. Claro que, inmediatamente dejamos esta de lado para maravillarnos ante la épica y magnífica Hallowed Be Thy Name. 7 minutos y 11 segundos donde ni falta ni sobra nada, uno de los mejores ejemplos de Iron Maiden en estado puro: dobletes, solos, gorgoritos de Dickinson, el galopante bajo de Harris. La pieza ideal para cerrar tan magna obra.

30 años por lo tanto de un disco que a buen seguro nos enseñó a muchos de generaciones distintas una forma de ver y entender el Heavy Metal, tanto que me atrevería a decir que, bien por nostalgia o mero fanatismo, cada uno tenga a "sus Maiden" de una manera u otra grabados a fuego, cosa que no pueden decir todos los grupos. Desde luego, por obras como The Number of The Beast, se lo han ganado.

Ah! y en caso de que no lo hayan visto, échenle un vistazo al documental que hicieron de este disco en la sobresaliente serie Classic Albums. Mientras tanto, hoy celebraremos (y berrearemos) el aniversario de la bestia. Felicidades, Irons!

Keep on rockin'!

IRON MAIDEN - THE NUMBER OF THE BEAST

1. "Invaders"
2. "Children of the Damned"
3. "The Prisoner"
4. "22 Acacia Avenue"
5. "The Number of the Beast"
6. "Run to the Hills"
7. "Gangland"
8. "Hallowed Be Thy Name"

Bruce Dickinson – lead vocals
Dave Murray – guitar
Adrian Smith – guitar, backing vocals
Steve Harris – bass, backing vocals
Clive Burr – drums, percussion

jueves, 1 de marzo de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XLIII): THE WHO - TOMMY (1969)




Pensaba que hoy iba a acabar hablando de otra cosa pero el que ayer nos sorprendiera Quadrophenia a Miss Marvel y a mi y que hoy sea el cumpleaños de Roger Daltrey (¡otro piscis talentoso!) me hace rendirme a la evidencia de que hoy tendremos que hablar de una de las mejores y más salvajes bandas británicas surgidas en aquella vorágina inglesa sesentera: The Who.

Podríamos calificar Tommy como una obra conceptual pero lejos de la grandilocuencia y excesos del rock progresivo, aunque haya algunos puntos en común por lo delirante del resultado final. En este caso, Pete Townshend, máximo responsable de la obra e inspirado por filosofías orientales un poco de chichinabo, nos plantea la sórdida historia de Tommy, un niño que tras presenciar el asesinato de su padre, héroe de guerra, a manos de su madre y el amante de esta, entra en un estado catatónico, provocado también por las presiones de la criminal pareja, que le deja ciego, mudo y sordo. No obstante, ciertas ensoñanciones en las que Tommy se ve a si mismo como figura mesiánica y un talento desmesurado para jugar al pinball le convertirán en gurú.

A partir de esta peculiar premisa, The Who montarían una ópera rock bastante sui generis que sería llevada a la pantalla con bastante acierto por el peculiar director Ken Rusell, sórdido donde los haya, quien le aportara algunos leves cambios pero más epicidad y más temas de denuncia, no se si de la manera que le hubiera gustado a Townshend pero no desmerece para nada.

Así pues, en esta versión original del disco/concepto, The Who se guisan y se comen todo ellos mismos. Una breve Obertura con arreglos orquestales incluidos sugieren un repaso al nacimiento de Tommy y su involuntario atestiguamiento del crimen nos conduce al primer tema más puramente Who del disco, Amazing Journey, que nos habla de los alucinógenos sueños de grandeza de Tommy y donde podemos ver como la base rítmica de dicho grupo siempre ha sido uno de sus platos fuertes pues tenemos a bestias pardas como son el tímido pero virtuoso bajista John Entwistle y ese animal desbocado llamado Keith Moon que parecía dispuesto a no dejar un plato o parche con vida. Dos grandes bajas del rock, qué duda cabe.

Otro interludio musical, Sparks, precede al único tema no compuesto por The Who y que se trata de Eyesight to the Blind de nada más y nada menos que el legendario bluesman Sonny Boy Williamson. En este caso, el tema sirve como discurso de un chulo para vender a su protegida, una profesional del amor de la que se dice que cura a los ciegos.

Christmas es otro tema propio de los Who más clásicos, con un Tommy ausente de todo y que enerva a su sufrida pero homicida madre. Cómo no, la ocasión de mostrar una fiesta tan familiar y buenrrollera le vale a Townshend para volcar una mala leche bastante venenosa. Grandísimo trabajo de Daltrey, por cierto, que sigue fino en el tema que viene a continuación, Cousin Kevin, en referencia al sádico primo de Tommy, pues abusa de él violentamente. Daltrey sabe meterse en cada personaje al que le presta su voz, posiblemente dado lo histriónico de su caracter, a las mil maravillas. Ejemplo de esto es el tema de la prostituta que comentábamos, Acid Queen, quien parece emplearse a fondo con el chico pero con infructuosos resultados.

Cierra el primer disco un epílogo musical donde podemos ver todo un ejemplo de las legendarias rítmicas de Pete Townshend que, por supuesto, no son ninguna excepción en este disco, fuertemente marcado por las acústicas.

Tras una discusión familiar, Tommy es llevado ante su pervertido e igualmente sórdido tío Ernie (Fiddle About), interpretado en la pantalla por el propio Keith Moon. En fin, es Keith Moon y ya véis qué personaje le ha tocado, ¿qué os digo? A continuación, todo un himno de The Who y quizás santo y seña de este album, la grandiosa Pinball Wizard. Un comienzo de soberbios rasgueos acústicos y chispazos eléctricos dan pie a un magnífico tema rockero de unos Who inspiradísimos.

A partir de aquí el disco solo puede tirar para arriba, pues Go to the Mirror, con el tratamiento de shock (es decir, más shock aún) de Tommy a cargo de una explosión sónica a golpe de riff y macarreo marca de la casa de los británicos. Cómo no, Tommy debe romper el espejo (Smash the Mirror) para liberarse. Así, tras una simpática y ambigua Sensation y la curiosa historia con base de piano de music hall de una aspirante a groupie (Sally Simpson), Tommy es finalmente libre y es celebrado a golpe de gran riff y genial tema: I'm Free, con un Daltrey desgañitado y de gran categoría.

El leit motiv musical del disco (conocido como See Me, Feel Me)se acrecienta conforme se acerca el grand finale de la obra. Como buen gurú, Tommy ha reunido toda una corte de seguidores que, como no podía ser de otra manera, lo mandan a la mierda entre airadas y violentas protestas finalizando así la saga de tan particular e improvisado incitador de masas.

Disco altamente disfrutable con el añadido de ese punto de locura tan propio de los grandes de la época y que supuso todo un gran empujón para la carrera de The Who. Por mi parte, uno de mis preferidos de la banda también. Por supuesto, si pueden, no se pierdan la película, donde aparecen grandes como Eric Clapton, Tina Turner y Elton John.

Pero de eso ya hablaremos otro día, of course. Mientras, no permanezcan ni ciegos ni sordos ante The Who.

Keep on rockin'!

THE WHO - TOMMY

1. "Overture" 3:50
2. "It's a Boy" 2:07
3. "1921" 3:14
4. "Amazing Journey" 3:25
5. "Sparks" 3:45
6. "Eyesight to the Blind (The Hawker)" (Sonny Boy Williamson II) 2:15
1. "Christmas" 5:30
2. "Cousin Kevin" (John Entwistle) 4:03
3. "The Acid Queen" 3:31
4. "Underture" 9:55


1. "Do You Think It's Alright?" 0:24
2. "Fiddle About" (Entwistle) 1:26
3. "Pinball Wizard" 3:50
4. "There's a Doctor" 0:25
5. "Go to the Mirror!" 3:50
6. "Tommy Can You Hear Me?" 1:35
7. "Smash the Mirror" 1:20
8. "Sensation" 2:32
1. "Miracle Cure" 0:10
2. "Sally Simpson" 4:10
3. "I'm Free" 2:40
4. "Welcome" 4:30
5. "Tommy's Holiday Camp" (Keith Moon) 0:57
6. "We're Not Gonna Take It"

Roger Daltrey – lead vocals, harmonica, tambourine
Pete Townshend – guitars, banjo, keyboards, lead vocals, backing vocals
John Entwistle – bass guitar, French horn, lead vocals on "Cousin Kevin" (with Townshend and Daltrey) and "Fiddle About", backing vocals
Keith Moon – drums, percussion, backing vocals

lunes, 27 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XLII): MEAT LOAF - BAT OUT OF HELL (1977)




Ayer fue noche de oscars, evento que siempre me ha gustado seguir pese a que es harto sabido que las películas y artistas nominados no tienen que ser sinónimo de calidad y que la considerada gran fiesta del cine tiene un mucho de círculo autofelatorio y de palmadita en la espalda entre la camarilla oligárquica hollywoodiense. Aún así, me gusta ver la gala quizás para alimentar cierto gusanillo pseudo-cinéfilo, qué le vamos a hacer.

Así pues, hoy deberíamos hablar de un disco que se me antoja de lo más cinematográfico pues se asemeja más a una superproducción cargada de pirotecnia y efectos que a cualquier otro disco más convencional. No se trata tampoco de una obra que marcara un antes y un después en esto del rock pero que, desde luego, tiene su chicha. Hablamos pues del segundo disco del gordito Meat Loaf, una suerte de Pavarotti rockero que junto con el compositor Jim Steinman (una mezcla de Richard Wagner y Andrew Lloyd Webber con más delirios de grandeza aún y en plan rockstar) da forma a este Bat Out of Hell, producido encima por Todd Rundgren, al que solo puedo definir como "grandísimo colgao" pero que aporta unas guitarras cojonudas.

Con todos estos factores en juego, el resultado final fue toda una oda a los románticos años 50 americanos, con su angst adolescente, sus carreras de coches hot-rod y motos, su música y, cómo no, sus fantasías, pues a todos estos elementos tan nostálgicos Steinman les inyecta una fuerte dosis de esteroides hasta convertirlos en una obra grandilocuente, rimbombante y operística que algunos han definido como rock wagneriano (¡con dos cojones!).

Yo reconozco que me acerqué por primera vez a este disco engañado, pues la maravillosa y soberbia portada dibujada por Richard Corben prometía una historia de motoristas salidos del infierno que luchan con criaturas demoníacas, algo demasiado seductor para el jovenzuelo levemente powermetalizado que yo era. En su lugar encontré algo muy distinto, claro está, pero que a día de hoy no ha variado ni un ápice en mi disfrute personal. Y lo de la portada, reconocieron que era un truco que, claro está, funcionó (doy fe).

Entrando ya en los temas que componen el disco, este tiene la buena/mala suerte de empezar con un grandísimo tema que le da nombre al mismo. Bat Out of Hell es un tema magnífico, de sobresaliente; basándose en la jamesdean-iana historia de un joven motorista cuya ansia juvenil no puede ser frenada ni por un accidente mortal, Meat Loaf desarrolla toda una rapsodia hard rockera con un contundente sonido de piano, unas magníficas guitarras marcando el ritmo de la moto, espectaculares cambios y todo un señor vozarrón. ¿Lo malo? Pues que para mi ya no hay ningún tema en el disco que pueda superar a este, al igual que en algunas películas hay escenas que ya han subido demasiado el listón.

Aún con eso, el disco no desmerece para nada. You Took The Words Right Out of My Mouth (Hot Summer Night) es un tema de corte más popero pero igual de solemne con una sonoridad más propia de aquella golden age mientras que Heaven Can Wait puede que sea una de las baladas más preciosas jamás escritas y que demuestra la versatilidad y amplitud de registros de Meat Loaf. Al igual que ocurría con el propio Bat Out of Hell, en este caso Heaven Can Wait engulle a otra balada del disco como es la también conocida Two Out of Three Ain't Bad, igualmente solemne y francamente preciosa pero quizás más ñoña aunque, al fin y al cabo, es una fantasía sobre los mitos de los años 50.

Pero claro, aquellos conservadores años camuflaban entre canciones de amor unas urgentes necesidades de fornicio por lo que, y afortunadamente para los que preferimos Porky's a Grease (uséase, gente con valores), aquí tenemos All Revved Up With No Place to Go, historia de pérdida de virginidad en ambiente neo-bucólico y juvenil pero, por supuesto, à-la-Steinman; y la bombástica Paradise by the Dashboard Light, toda una sinfonía al sexo adolescente en coche, chapucero y lleno de vanas promesas, incluyendo extravagancias como acompasar el orgasmo con el partido de baseball que está emitiendo en ese momento la radio del auto. Son por razones como estas por las que Bat Out of Hell hay que escucharlo y no sólo con las orejas.

For Crying Out Loud es la encargada de echar el telón final, como no podía ser de otra manera, al más puro estilo operístico y/o de musical, con orquesta incluída.

En definitiva, un disco bastante curioso a juzgar por la corte de seguidores que se han dejado arrastrar por tanta exhuberancia y faraónico despliegue, como me ha ocurrido a mi mismo. Si decía Woody Allen que cuando escuchaba a Wagner le daban ganas de invadir Polonia entonces escuchar Bat Out of Hell es la banda sonora para invadir el mundo y un par de planetas más allá.

Keep on rockin'!

MEAT LOAF - BAT OUT OF HELL

1. "Bat Out of Hell" 9:56
2. "You Took the Words Right Out of My Mouth 5:04
3. "Heaven Can Wait" 4:38
4. "All Revved Up with No Place to Go" 4:19
5. "Two Out of Three Ain't Bad" 5:23
6. "Paradise by the Dashboard Light" (duet with Ellen Foley) 8:28
7. "For Crying Out Loud"

Meat Loaf – lead vocals, backing vocals (track 6), percussion (track 2)
Todd Rundgren – guitar (tracks 1, 2, 4–6), percussion (tracks 1, 2), keyboards (track 1), backing vocals (tracks 1–3, 5, 6)
Kasim Sulton – bass guitar (tracks 1, 2, 4–7), backing vocals (track 1)
Roy Bittan – piano, keyboards (tracks 1, 2, 6)
Steve Margoshes – piano (track 7)
Cheryl Hardwick – piano (track 7)
Jim Steinman – keyboards (tracks 1, 2, 6), percussion (tracks 1, 2), "lascivious effects" (track 6), dialogue intro (track 2)
Roger Powell – synthesizer (tracks 1, 2, 5, 6)
Edgar Winter – saxophone (tracks 2, 4, 6)
Max Weinberg – drums (tracks 1, 2, 6)
John Wilcox – drums (tracks 4, 5, 7)
Marcia McClain – dialogue intro (track 2)
Phil "Scooter" Rizzuto – play-by-play (track 6)
Ellen Foley – featured vocal (track 6), backing vocals (tracks 1, 2, 4, 6)
Rory Dodd – backing vocals (all except track 4)
Gene Orloff – concert master (track 7)
Members of New York Philharmonic and Philadelphia Orchestra – orchestra (track 7)

domingo, 26 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XLI): JOHNNY CASH - AT SAN QUENTIN (1969)




Había pensado en crear una sección especial sobre directos pero resulta que tal día como hoy (aún es 26 mientras escribo) nació el único e inimitable Hombre de Negro, Mr. Johnny Cash. Así pues y sirva como humilde homenaje, introducimos los directos en esta categoría.

En este caso, hablaremos de su directo en el penal de San Quentin, trabajo mítico donde los haya ya que es el escenario perfecto para un tío duro del country pero caballeroso como Cash y sus historias de altercados, promesas de enmienda conyugales y demás macarradas a ritmo de boom-chicka-boom, tal y como demuestran los enfervorecidos y peculiares espectadores. Un servidor de ustedes, además, ha creado cierto vínculo con este disco pues parte de mi trabajo se desarrolla en prisiones y más de una vez (y de dos) he ido escuchando este disco camino del curro.

Tras el éxito del genial directo de la penitenciaría de Folsom (que también se encuentra tirado por ahí), Cash volvió al talego esta vez por la puerta grande, televisando el concierto y todo. Además, le acompañan sus fieles y habituales compinches como su señora June Carter y el Rey del Rockabilly Carl Perkins a la guitarra.

Como decíamos, nada más empezar el concierto vemos como Johnny se siente como pez en el agua desde que se presenta con un escueto "Hello, I'm Johnny Cash" dando la entrada a Big River con su nuevo sonido más rockabillizado y un gran trabajo a las baquetas por parte de W.S. Holland a lo largo de todo el concierto. La lenta y melancólica I Still Miss Someone y el ritmo animado y sureñísimo de Wreck of the Old 97 nos conducen a uno de los mayores hits de la carrera de Cash: I Walk The Line.

Tras el anuncio de este clásico del country de nuestros días y los primeros compases, los presidiarios estallan en vítores mientras Cash interpreta el tema como se espera, incluyendo su murmullo para coger tono. No se oye ni una mosca mientras dura el tema hasta que termina con un público enloquecido.

La química con los espectadores ya es más completa aún, tras presentar a June para cantar Darlin' Companion, de Lovin' Spoonful, demostrando no solo lo gran versionador que fue Cash (y si aún lo duda alguien que escuche su versión de Hurt de Nine Inch Nails) sino que en contra en la habitual imagen del country, Johnny era un hombre de su tiempo que no dudaba en versionar a los mozos de los 60.

Un correcto y sobrio I Don't Know Where I'm Bound da lugar a la catársis de San Quentin, tema creado ex profeso para la ocasión y que consigue arrancar las emociones de los espectadores, quienes le piden un bis que es recogido con el mismo énfasis. A mi me recuerda, coñas aparte, a una zambomba flamenca que presencié en la cárcel, donde jamás vi a tantos tíos como trinquetes emocionados y aplaudiendo a rabiar.

Cash sigue bromeando para presentar la simpáticamente irónica y de corte bastante hippioso Starkville City Jail y prosigue con otra versión, Wanted Man de nada más ni nada menos que Bob Dylan.

A continuación sigue el que para mi es uno de los momentos más álgidos de la carrera del Hombre de Negro: A Boy Named Sue, tema de country con su punto bluesero con una de las letras más geniales y cachondas que jamás he leído y que Cash interpreta como nadie podría hacerlo. La acogida en San Quentin es, por tanto, como se espera.

Un breve momento de gospel con There Will Be Peace in The Valley precede a otro gran clásico y posiblemente la obra culmen del country taleguero, si es que existe tal subgénero; hablamos de Folsom Prison Blues, por supuesto, con su inconfundible sonido twang de guitarra. Justo después, otro tema no menos grande y conocido, Ring of Fire, acompañado de la familia Carter, una de las dinastías más importantes en la historia del country.

El final de la actuación, con los Carter en el escenario, toma una dirección más gospel con Daddy Sang Bass y He Turned the Water into Wine, que preceden a otro tema de estilo más taleguero y rockero, The Old Account Was Settled Long Ago y da cierre con un medley final con todos en el escenario.

En definitiva, este disco sea posiblemente un hito dentro del country y que no decepcionará a los que hayan caído en el carismático encanto de Johnny Cash, que no creo que sean pocos. Más allá de una nueva manera de entender un directo es, simplemente, una obra maestra.

Por cierto, este concierto aparece brevemente retratado pero con acierto en el notable pero algo edulcorado biopic En la cuerda floja (Walk The Line) donde Joaquin Phoenix interpretó a Cash bastante cojonudamente. Es más, de haber sido yo James Mangold, habría intentado hacer un biopic basándome principalmente en este concierto, pero claro, Hollywood me pilla un poco lejos.

Keep on rockin'!

JOHNNY CASH - AT SAN QUENTIN

"Big River" – 1:56
"I Still Miss Someone" (J. Cash, Roy Cash) – 1:52
"Wreck of the Old 97"* (arranged by Cash, Johnston, Blake) – 2:05
"I Walk the Line" – 3:29
"Darlin' Companion" (Sebastian) – 3:21
"I Don't Know Where I'm Bound" (T. Cuttie) – 2:24
"Starkville City Jail" – 6:15
"San Quentin" – 4:07
"San Quentin" – 3:13
"Wanted Man" (Dylan) – 3:24
"A Boy Named Sue" (Silverstein) – 3:59
"(There'll Be) Peace in the Valley" (Dorsey) – 2:30
"Folsom Prison Blues" – 4:24
"Ring of Fire" (June Carter, Merle Kilgore) – 2:07
"He Turned the Water Into Wine" – 4:01
"Daddy Sang Bass" (Carl Perkins) – 2:43
"The Old Account Was Settled Long Ago" (L.R. Dalton) – 2:16
"Closing Medley: Folsom Prison Blues/I Walk the Line/Ring of Fire/The Rebel-Johnny Yuma" (Cash)/(Cash)/(Carter, Kilgore)/(R. Markowitz, A. Fenady) – 5:08

Johnny Cash - vocal, Acoustic guitar
June Carter Cash - vocal
Carter Family - vocals, Autoharp, Guitar
Marshall Grant - bass guitar
W.S. Holland - drums
Carl Perkins - electric guitar
Bob Wootton - electric guitar
The Statler Brothers - vocals

miércoles, 22 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XL): ALICE COOPER - CONSTRICTOR (1986)




Mi ciudad anda de carnavales y se suceden los festejos aunque pasando un poco de refilón por mi lado. Entre trabajo, asuntos variados un poco de indiferencia (y, a veces, algo de hastío, la verdad) no tengo tiempo ni para disfrazarme.

Pero uno al que se le da muy bien eso de disfrazarse aunque no tanto como el hacer buenas canciones es un carismático y genial personaje llamado Vincent Damon Fournier y su siempre cambiante banda, más conocidos por el nombre de guerra de Alice Cooper.

Tras una carrera no exenta de éxitos y buenos trabajos que empezara casi 20 años atrás, el 86 fue testigo de la nueva dirección musical de la banda, fuertemente influenciada por el guitarrista Kane Roberts, una suerte de Rambo metalero que, al alimón con Vincent/Alice, supo adecuar el estilo del granguiñolesco cantante a la época. Tanto es así, que lo mismo ocurre con su temática e iconografía tan propia del terror clásico ahora esté más cercana a las películas de Charles Band y de terror ochentero en general, como se verá (no nos podemos olvidar tampoco de su escueta participación en El Príncipe de las Tinieblas, del maestro John Carpenter. A la que aportó un tema bastante cojonudo, por cierto).

Constrictor es un disco que quizás palidezca ante trabajos posteriores que también explorarían un sonido similar pero que yo encuentro de lo más divertido y altamente disfrutable. Sus grandes dosis de hard Casio y esas baterías tan electrónicas lo acercan, efectivamente, al sonido de las películas ya mencionadas y que hoy muchas no pasan de carnaza de cadena de televisión pública pero claro, se juntan las hambres con las ganas de comer y si bien la carga rockera de este album tampoco defrauda, un servidor tiene cierta debilidad al mundo del terror en general y cierto cariño al de este época.

Pero bueno, entrando a ver los cortes de este disco, Teenage Frankenstein es el comienzo perfecto para que veamos al Alice Cooper enérgico y de una peculiarísima elegancia macarra de siempre con un gran tema de rock clásico y guitarrero. A continuación, Give It Up y Thrill My Gorilla suponen una divertida subida de tempo con una cada vez más fuerte presencia de sintetizador en las percusiones que, afortunadamente, no devalúan el producto final. Después de tan pegadizos temas, es el turno de pasar al contundente Life and The Death of The Party, todo un ejercicio de heavy metal clásico y de sonido algo más sofisticado, con arpegios en limpio de Roberts de fondo, que constituye un grandísimo tema a reivindicar.

La marchosa Simple Obedience da paso a otro de mis temas preferidos del album: la acelerada y adrenalínica The World Needs Guts, con una base fácil pero efectiva que sirve de colchón para un gran trabajo de Alice. Otra joya, sin duda.

Trick Bag es otro divertido tema, de aroma más popero y con gran despliegue de sintetizadores que precede a la más que correcta Crawling, también con tintes más comerciales y cercano a los sonidos de Ratt, Poison y similares pero, claro, a estas alturas ya no nos sorprende (mucho menos si vemos que el bajista de este album no es ni más ni menos que Kip Winger, de la banda del mismo nombre). Algo parecido a lo que escuchamos a continuación en The Great American Success, otro gran tema que me recuerda a lo que harían luego grupos como Night Ranger o Y&T.

Sonidos muy propios de película de tan laureada década, o, por lo menos, es lo que habremos pensado más de uno al escucharlo (yo el primero). Pues a modo de aseveración de esto y confirmando lo que comentábamos más arriba, cierra el album He's Back (The Man Behind The Mask), perteneciente a la banda sonora de Viernes 13 parte IV. Simpatiquísimo tema al que aprecio mucho, con su orgía de casios y con un Alice como pez en el agua, como si fuera el presentador de un peculiar Circo de los Horrores (que lo es).

Constrictor es, en definitiva, un disco divertido y que agradará no solo a los incondicionales de Alice Cooper pues, aunque hoy en día nos acojonemos cuando escuchamos a nuestros ídolos rockeros el mero susurro sobre sintetizadores y "nuevos sonidos", este trabajo aprueba y con nota. Pero eso sí, una portada un poco fea (y algo cutre).

Keep on rockin'!

ALICE COOPER - CONSTRICTOR

"Teenage Frankenstein" – 3:40
"Give It Up" – 4:13
"Thrill My Gorilla" – 2:56
"Life and the Death of the Party" – 3:45
"Simple Disobedience" – 3:30
"The World Needs Guts" – 3:59
"Trick Bag" – 4:18
"Crawlin'" – 3:22
"The Great American Success Story" – 3:38
"He's Back (The Man Behind the Mask)" – 3:49

Alice Cooper - vocals
Kane Roberts - bass, guitar, keyboards, background vocals
Paul Delph - keyboards, background vocals
Beau Hill - background vocals
Tom Kelly - background vocals
Donnie Kisselbach - bass
David Rosenberg - drums
Kip Winger - bass

viernes, 17 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XXXIX): THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE - ARE YOU EXPERIENCED (1967)




Trasteando con mi Stratocaster y probando sus cuerdas nuevas, se me vino a la cabeza lo que dice más de un guitarrista: "toda guitarra tiene su canción". Si mi strato tiene una, desconozco si la he encontrado aún pues, entre Gallagher, Blackmore, Vaughan y demás hay una gran lista de pretendientes. No obstante y, esta vez tampoco ha sido una excepción, siempre acabo tocando alguna de Hendrix, a quien siempre le he encontrado una especie de conexión algo mística (como místico era él) con este instrumento de Fender como no le he encontrado nunca a nadie.

Claro que hay que decir que a Hendrix le debo mucho (¿y quién no?). Como a tantos les ocurriría, fue quien puso una guitarra en mis manos y pese a los constante cambios en los cánones de virtuosismo guitarrístico, la figura de Hendrix ha sido siempre imitada pero nunca igualada ni, mucho menos, superada. Hendrix solo hubo uno y si no hubiera existido, se habría abierto algún portal interdimensional por donde habría aparecido con su chaqueta con chorreras, su cinta del pelo y su Fender blanca.

Pero de vuelta a nuestro viejo y conocido mundo, resulta que al señor Chas Chandler, ex de Animals, le dio por mostrar al mundo el talento que había visto al joven James Marshall Hendrix en el Cafe Wha londinense y en su buen hacer, lo acompañó de unos grandes en lo suyo como eran Mitch Mitchell a la batería y Noel Redding al bajo. Con todo esto y tras unos singles que volverían el mundo al revés, el primer disco, más que salir, explotó.

Y vaya si explotó. Are You Experienced tiene riffs contundentes, lírica dylaniana, grooves lisérgicos, blues oscuro...todo lo que hizo grande a Jimi, vaya.

Foxy Lady da comienzo a este album. Unos ligados in crescendo dan lugar a un riff de lo más salvaje formando todo un clásico de Hendrix perfecto al que no le falta ni sobra nada. Con Foxy Lady ya sabemos que vamos a encontrarnos con unos licks y unos solos como jamás se habían visto antes.

La guitarra de Jimi se vuelve pesada y cabalgante en Manic Depression, grandísimo tema que da paso al blues más clásico y propio de ídolos de Hendrix como Hubert Sumlin o Buddy Guy. Red House deja bien claro que Hendrix en su faceta más bluesera es un fuera de serie a la altura de sus héroes. Le tengo también un cariño especial a este tema pues, en el Hard Rock Cafe de Londres hace ya bastantes años, me dejaron tocar una guitarra que el propio Hendrix le había regalado a Pete Townshend para el asombro e inenarrable sensación que provocó en este servidor, como pueden imaginar. Pues bien, como comentaba más arriba, esta fue la canción que salió en ese momento, aunque con dedos temblorosos, claro.

A continuación, Can You See Me es un tema rockero más acelerado y convencional para lo que ya nos ha mostrado Hendrix pero que no pierde un ápice de calidad mientras que Love or Confusion vuelve a terrenos más groovies y cargados de ácido. I Don't Live Today suena más macarra, con una guitarra más seca y un riff simple pero aplastante que da paso a su correspondiente orgía sonora.

May This Be Love presenta un ritmo pausado con una percusión parecida a tambores indios (no en vano Hendrix tenía sangre cherokee) y una guitarra que combina sonidos hawaianos con cierto toque funk. A continuación, viene la tormenta con Fire, una erupción rockera llena de salvajismo a raudales donde toda la Experience toca al borde de la autocombustión. Otro clasicazo.

Are You Experienced toma tintes de ciencia-ficción en 3rd Stone From The Sun, todo un viaje astral (con un fraseo imitado mil veces) que intercala una conversación entre Hendrix y Chandler más propia del puente de la Enterprise. Dando nombre al disco, Are You Experienced? es una suerte de jam entre la experience que originalmente cierra el album.

Afortunadamente, la edición que tengo es el remaster de 1997, que incluye los singles anteriores que son ni más ni menos que las inmortales Hey Joe, Stone Free, todo un himno de los 60 como Purple Haze, la coña de Hendrix sobre el matrimonio en 51st Anniversary, la soberbia The Wind Cries Mary, con una de las mejores letras, con inspiración de Dylan, jamás escrita por Jimi (únicamente la línea The traffic lights they turn up blue tomorrow ya me parece de las mejores jamás escritas del rock) y el sueño americano según Hendrix en la grandiosa Highway Chile.

Disco este siempre a reivindicar al igual que su protagonista y diría que obligatorio para rascacuerdas. Sonidos de los 60 que trascendieron su época y la propia música. Experiméntenlo. Disfrutenlo.

Keep on rockin'!

THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE - ARE YOU EXPERIENCED

"Foxy Lady" – 3:22
"Manic Depression" – 3:46
"Red House" – 3:53
"Can You See Me" – 2:35
"Love or Confusion" – 3:17
"I Don't Live Today" – 3:58
"May This Be Love" – 3:14
"Fire" – 2:47
"3rd Stone from the Sun" – 6:50
"Remember" – 2:53
"Are You Experienced?" – 4:17

1997 Experience Hendrix reissue

"Hey Joe" – 3:30
"Stone Free" – 3:36
"Purple Haze" – 2:51
"51st Anniversary" – 3:15
"The Wind Cries Mary" – 3:20
"Highway Chile" – 3:32


Jimi Hendrix – lead vocals, guitar
Noel Redding – bass, backing vocals
Mitch Mitchell – drums, backing vocals