Atronadores decibelios, chirriantes alaridos, infernales riffs, coplas infractoras de varias leyes...en definitiva, buena música.

lunes, 13 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XXXVIII): METALLICA - ... AND JUSTICE FOR ALL (1988)




Se ha hablado mucho de justicia estos días o, quizás más apropiadamente, de la ausencia de esta. Mas en estos tiempos que corren parece ser el pan nuestro de cada día y la justicia que conocíamos o creíamos conocer solo se encuentra o bien cada vez más hundida en los cajones de ideales o entre las páginas de mis comics de superhéroes, como motor de los protagonistas, donde al final todo sale bien. La fantasía es así de perra y la realidad se empeña en serlo más aún.

Uno no es insensible ni apático ante la que nos cae, pero lejos de querer frivolizar con estas cosas, el significado de tan romántico término en estos últimos días ha sido para mi el que forma parte de y constituye el cuarto disco en la carrera de Metallica, justamente, valga la redundancia, uno de los mejores.

Al hablar de Metallica prefiero pecar de previsible antes que de insincero: sí, los mejores discos son los cinco primeros. El resto de discos me interesan poco o nada y todo lo que han ganado en producción ha sido en detrimento de la calidad de sus temas. Sí, cierto es que hay temas buenos post-Black Album, pero no se pueden ni comparar con muchos de los temas aparecidos en su primera pentalogía.

Tampoco es oro todo lo que reluce. Sin ir más lejos, el disco que hoy nos ocupa tiene no pocos fallos y pegas, sobre todo en su producción, áspera e incluso pobre en ocasiones, que quizás desluce el sonido de lo que son algunas de las mejores composiciones de la banda, con esas baterías de lata y esas guitarras sin fuerza. De acuerdo, a los que nos gusta este disco todo esto nos puede importar hasta cierto punto, que tampoco es mucho, pero no se pueden ocultar casos flagrantes como lo que hacen con el bajo del por entonces nuevo bajista Jason Newsted, el cual...no se oye nada! (no en vano circulan remezclas por ahí llamadas ...And Justice for Jason).

También escucho cada vez más y más aceradas críticas hacia Kirk Hammett, tachándolo de pésimo guitarrista. Bueno, hagamos un poco de abogado del diablo. Hammett es un guitarrista muy limitado e incluso bastante mediocre en ocasiones, pese a todo lo que se dice de su adiestramiento por parte de Joe Satriani (que flaco favor le hace, pues no se parece en nada al resto de pupilos de Satch), pero es El Solista de Metallica y guste o no, sus solos son tan clásicos como las canciones a las que pertenecen, y no son pocos. Tampoco yo me considero un fanático total de Hammett pero sí es verdad que quizás en este album encontramos su mejor solo, el de la grandísima One.

Por otra parte, siempre me ha parecido muy sobrevalorado Lars Ulrich y ahí está, cuando para mi es un batería del montón pero claro, como en el fútbol, el mejor entrenador siempre es uno mismo.

Dejando aparte cotilleos y notas más negativas, creo que todos los afines al metal en general y a Metallica en particular, ya sean aficionados o fanáticos, convendrán en que ...And Justice for All es uno de sus mejores trabajos, con la crudeza y rabia propia de sus anteriores trabajos más el punto justo de sofisticación compositiva, con un mayor interés en las armonías entre James Hetfield y Kirk Hammett y patrones rítmicos más cambiantes y sincopados pero igual de contundentes.

Una de estas armonías de guitarras con cierto toque siniestro da comienzo al riff de Blackened, primer clásico y anticipo de lo que nos vamos a encontrar. Heavy Metal thrashero y sin descanso, acelerando más y más. A continuación, el tema que da nombre al disco y que, cómo no, basándose en el conocido juramento yanki, lanza un mensaje de una actualidad tan triste que seguro que ni en aquel 88 se imaginaban. Como mal menor, ganamos un genial tema como es este ...And Justice for All.

Otro temas sociales de los que ojalá pudiéramos hablar en pasado como son las trabas en la libertad de expresión y la crueldad de las guerras tienen cabida en este álbum en Eye of The Beholder y One respectivamente. En este caso, otros dos magníficos temas, un favorito entre los más acérrimos de la banda el primero y más universal el segundo. Sea como fuere, dos clásicos.

Basado en la novela Johnnie Cogió su Fusil (de genial adaptación cinematográfica), One presenta otra de las marcas de la casa de Metallica: alternancia entre partes lentas y limpias, estribillos duros y cambios de ritmo in crescendo donde se combinan los solos con los duetos de guitarra. Una fórmula muy propia de los californianos y que funciona sobremanera en este tema y tantos otros.

Se nota que tratamos temas delicados, pues la rabia no cesa conforme seguimos avanzando en este disco. Hetfield escupe The Shortest Straw, tema salvaje donde los haya, antes de que suelte otro disparo de recortada llamado Harvester of Sorrow. La marcha de los soldados de la Bruja del Oeste en clave metalera se funda con The Frayed Ends of Sanity y dejamos los problemas del exterior por los interiores, pues nos adentramos en los mundos de la paranoia y los conflictos de personalidad, con la furia como elemento conductor, tal y como muestran la larguísima To Live is To Die y un Dyers Eve rapidísimo y de mis preferidas del disco.

Un disco no solo para agitar la cabeza como un endemoniado sino para, por qué no, purgar por un rato todos estos problemas, tanto los de dentro como los de fuera. El rock, desgraciadamente, no tiene varitas mágicas pero, al final, no dudne que siempre será parte de la solución, jamás del problema.

Keep on rockin'!

METALLICA - ...AND JUSTICE FOR ALL


1. "Blackened"
2. "...And Justice for All"
3. "Eye of the Beholder"
4. "One"
5. "The Shortest Straw"
6. "Harvester of Sorrow"
7. "The Frayed Ends of Sanity"
8. "To Live Is to Die"
9. "Dyers Eve"

James Hetfield – lead vocals, rhythm guitar, harmony and acoustic guitars, second guitar solo on track 8
Lars Ulrich – drums
Kirk Hammett – lead guitar
Jason Newsted – bass, backing vocals

miércoles, 8 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XXXVII): VENOM - BLACK METAL (1982)




A día de hoy se entiende el black metal como un subgénero algo (auto)marginal del metal de temática y estética oscura y siniestra, con gran tendencia al satanismo. Para un servidor es un estilo que por lo general me interesa muy poco y me parece algo risible incluso bastante en algunas ocasiones, y que no se me ofenda nadie. Claro que hay buenas bandas, no lo dudo, y más que buenas, pero no puedo evitar reirme ante tanto grupo de nombre impronunciable y compuesto por osos pandas furiosos llenos de clavos cantando sus alabanzas al Señor Oscuro Capullófeles, que reinará en su Trono de los Malditos rodeado de los cadaveres de infieles mientras todos beberemos la sangre de las Vírgenes Empaladas y tal y cual.

Por eso mismo, para mi Black Metal es el trabajo del que nos ocupa hoy: un magnífico y auténtico disco obra y gracia de una de las bandas más geniales surgidas de aquello llamado New Wave of British Heavy Metal (NWOBHM), los simpar Venom.

Grupo considerado, precisamente, precursor y una de las mayores influencias de dicho género, algo que llego a entender pero que me parece algo exagerado, pues lejos del título que le dio nombre y las referencias satánicas no hay más similitudes mientras que por su formación de trio y su actitud macarra y cachonda (nada que ver con la seriedad nórdica con la que tratan estos asuntos) se me antojan más como una especie de reverso tenebroso de Motörhead (incluso tienen un líder bajista, cantante, autor y grandísimo personaje) pero bueno, de una manera u otra, la verdad es que adoro a Venom y este disco no dejaba de sonar en mi minicadena cuando tenía unos catorce años.

La portada en sí misma no nos lleva a engaño, dentro nos vamos a encontrar a demonios, brujas, infiernos, sacrificios, fuego y azufre...pero también mucho cachondeo. Admiro mucho a esos grupos que saben encontrar cierto límite en cuanto a tomarse en serio su propia fantasía y Venom salen con nota en ese aspecto, pues entre el grueso de temas de temática tan oscura, podemos encontrar una genial macarrada llamada Teacher's Pet, de mis preferidas del disco, la pajillera historia del niño que es seducido por una lasciva profesora, recurso fácil y barato del porno que Venom convierte en un grandísimo tema rockero y ciertamente muy punk (que bien habrían podido interpretar, como he dicho, Motörhead). En el corazón de todo metalero, entre tanta fantasía y tanto demonio, hay un pajillero y Venom lo grita a los cuatro vientos y sin tapujos.

Por descontado, la virtud de este disco radica en su sencillez. Cronos (bajo y voz), Mantas (guitarras) y Abaddon distan de ser virtuosos y ni falta que les hace para aporrear y berrear temas en torno a la necromancia (Raise The Dead), rituales oscuros (Sacrifice), advenimientos siniestros (Heaven's On Fire) y satanadas varias y muy divertidas: Leave Me In Hell, To Hell And Back, Don't Burn The Witch...todo con una producción tan chunga y cerda que, como no, nos encanta.

Por supuesto, dejo para el final dos clásicos de la banda y que me parecen dos estupendos temas: uno es, ni que decir tiene, el Black Metal que da nombre al disco. Toda una avalancha sónica para empezar el disco que alcanza su punto más álgido con el inmortal estribillo "Lay down your soul to the gods Rock'n'Roll!". Todo un himno made in Venom. El otro es ni más ni menos que Countess Bathory, un relato sobre la conocida y supuesta vampira aficionada a bañarse en sangre de vírgenes para mantener su juventud (imaginad que escribieran sobre los vampiros de ahora) construído sobre cuatro acordes y que como no podía ser menos, recuerdan algo levemente a los grandes maestros de lo oscuro, sus majestades Black Sabbath.

Mi viejo cassette TDK grabado y con la portada pintada dio lugar a la copia que tengo ahora, una edición especial que además incluye versiones en directo y más temas. Para mí, todo un clásico, divertido como pocos y muestrario de lo mejor de uno de los mejores grupos de su escena. Sean un poco malos y pásense al lado oscuro, que no se arrepentirán.

Keep on rockin'!

VENOM - BLACK METAL

1. "Black Metal"
2. "To Hell and Back"
3. "Buried Alive"
4. "Raise the Dead"
5. "Teachers' Pet"
6. "Leave Me in Hell"
7. "Sacrifice"
8. "Heaven's on Fire"
9. "Countess Bathory"
10. "Don't Burn the Witch"
11. "At War with Satan (preview)"

Cronos – bass guitar, vocals
Mantas – guitar
Abaddon – drums

martes, 7 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XXXVI): JUDAS PRIEST - DEFENDERS OF THE FAITH (1984)




"¡No hablo de razones, hablo de fe!" era el argumento de mi amigo, al que llamaremos Mr.Hyundai, para defender a los Judas en una conversación algo acalorada (a decir verdad, toda conversación con Mr.Hyundai tiende a ser "algo acalorada" cuanto menos). A pesar de su empecinado argumento y su condición de judático sin remedio, tampoco faltaba a la verdad el buen hombre. Siempre he pensado que los buenos grupos de heavy metal se escuchan con el corazón y con las tripas y, en ese aspecto, Judas Priest ha sabido mejor que nadie llegar justo al centro más rápido que una bala. ¡Qué demonios! Es el grupo de metal espejo de todo aquel aficionado al género en mayor o menor grado.

Así pues, Defenders of the Faith es un disco que amén de cojonudo y fruto de una época de plenitud de la banda de Birmingham, es una obra que va a apelar a nuestros instintos melómanos más primarios sin pararnos en detalles: heavy metal de pata negra, alto en riffs y dobles solos y rico en gritos y alaridos metaleros.

A estas alturas poco vamos a decir de la banda: una sólida base rítmica con el sempiterno Ian Hill a las cuatro cuerdas, el polémico Dave Holland (anteriormente en Trapeze) a las baquetas por entonces y un espectacular monstruo guitarrero de cuatro manos llamado K.K. Downing y Glenn Tipton. A las voces, como no, una de las figuras más regias y majestuosas del metal: el señor Rob Halford. El título de Defensor de la Fe (Fidei Defensor) recayó en Inglaterra por primera vez sobre el rey Enrique VIII, no es casual por tanto que Rob Halford se apropie del título siendo como es todo un monarca metalero.

El sonido de este album continúa lo que empezó a fraguarse en British Steel y que ya cristalizó en Screaming for Vengeance, como nos muestra la acelerada y salvaje Freewheel Burning o como los Judas arrancan totalmente desbocados.

Los riffs pesados, contundentes y bastante macarras de magníficos clásicos como Jawbreaker y The Sentinel acompañan a la soberbia labor vocal de Halford, aguantando todo el rato su furia hasta que sabes que se va a desatar al animal. Por otra parte, también encontramos medios tiempos como en la gran Night Comes Down (con grandísimo trabajo melódico de Halford) o temas de corte más clásico como Rock Hard Ride Free y Some Heads Are Gonna Roll, también de gran categoría.

No nos podemos olvidar tampoco de un bombazo como Eat Me Alive, de temática cuasi-felatoria y que, como solía ser habitual por entonces, atrajo las atenciones e iras de la estirada Tipper Gore. Por otro lado, también encontramos otro clásico de la banda como es Love Bites, uno de los que , curiosamente, menos me gusta de la banda pues nunca me ha dicho gran cosa, francamente. La verdad es que no está mal, no es un mal tema, pero en mi opinión no tiene nada que hacer frente a otros de los muchos clásicos del grupo, algunos de los cuales en este mismo disco.

Un Heavy Duty a ritmo de bulldozer coronado con el cierre coral de Defenders of the Faith cierran este disco, concluyendo casi cuarenta minutos de altísimo nivel rockero.

Un imprescindible en la extensa y gran discografía de Judas Priest que además cuenta con una portada de lo más simpática, presentando al Metallian, criatura perteneciente a la mitología de los Judas. Y si aún tienen dudas, ya saben, es cuestión de dar un salto de fe.

Keep on rockin'!

JUDAS PRIEST - DEFENDERS OF THE FAITH


1. "Freewheel Burning"
2. "Jawbreaker"
3. "Rock Hard Ride Free"
4. "The Sentinel"
5. "Love Bites"
6. "Eat Me Alive"
7. "Some Heads Are Gonna Roll"
8. "Night Comes Down"
9. "Heavy Duty"
10. "Defenders of the Faith"

Rob Halford: Lead Vocals
Glenn Tipton: Lead Guitars
K.K. Downing: Lead Guitars
Ian Hill: Bass Guitar
Dave Holland: Drums

lunes, 6 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XXXV): ROD STEWART - A NIGHT ON THE TOWN (1976)




El machotismo rockero bien entendido cristalizó en la figura del característico cock-rocker, abarcando una gran estirpe de rockeros de varias generaciones, desde Elvis a David Lee Roth, por citar algún ejemplo. Ahora bien, hay cock-rockers y luego está Rod Stewart, que parecía llevarlo en la sangre y elevarlo a otra categoría.

Así pues, como portador de la medalla de Gran Follarín de los bosques que siempre ha sido el amigo Rod, dejó un poco más de lado sus rockeras costumbres (arraigadas, como no, en The Faces) en beneficio de sonidos más sofisticados y elegantes (y que seguro que les encantaba a las chatis), como se ejemplifica en este A Night on the Town.

Ojo, pues pese a estos cambios y a una mayor comercialidad más que apreciable, no hablamos de un disco malo en absoluto. En su defensa, se me ocurren varios argumentos, uno, más personal, que es que me lo regalaron en un cumpleaños, bastante lejano ya, y le tengo cariño; el otro es más objetivo: echen un vistazo a los créditos y verán lo buen director que es el señor Stewart, con fichajes de la talla de Steve Cropper, Joe Walsh, Donald "Duck" Dunn, Leland Sklar, Al Jackson Jr...¡menuda orquesta!

El album en cuestión separa las canciones en una mitad o cara A lenta (Slow Half) y otra rápida (Fast Half). Como es de imaginar, la Slow Half muestra el Rod Stewart elegante del que hablábamos, todo un crooner rockero (últimamente crooner a secas, especialmente cansino con tanto Great American Songbook) con clásicos suyos como Tonight's The Night (con susurros cortesía de la guapísima Britt Ekland, señora de Stewart por entonces), una más que decente Fool For You, una grandísima y bien elaborada The Killing of Georgie y una rendición del The First Cut is the Deepest, de Cat Stevens, superior a la original para quien esto escribe.

Como no, la Fast Half recupera al Rod Stewart más clásico y, por tanto, está a la altura de todo buen paladar rockero. Aunque composiciones originales solo hay una, la genial The Balltrap, la genial voz rasposa del británico se hace dueña de los temas que interpreta, también clásicos como The Wild Side of Life, Big Bayou y Pretty Flamingo. Una mitad muy rockera, como hemos dicho, pero con grandes aportaciones de country y un Rod Stewart que parece estar pasándoselo muy bien, ergo nosotros también. Se escapa un poco de refilón el tema que cierra el disco, una lenta Trade Winds que Rod canta de manera delicada y que termina el album con la misma sutileza con la que lo empieza.

Quizás sea un disco más propio para incondicionales del cantante, pero igualmente recomendable para el que quiera escuchar a Stewart en registros diferentes (antes de que se desmadrara con el discotequeo y los sonidos más pastelosos). A mi francamente me encanta no solo por tener una de las mejores y más personales voces del rock, sino por saber cumplir sobresalientemente con lo que mejor se le da, ser un salvaje cuando toca ser rockero y un señor cuando no.

Keep on rockin'!

ROD STEWART - A NIGHT ON THE TOWN

1. Tonight's the Night (Gonna Be Alright)
2. The First Cut Is the Deepest
3. Fool For You
4. The Killing of Georgie (Part I and II)
5. The Balltrap
6. Pretty Flamingo
7. Big Bayou
8. The Wild Side of Life
9. Trade Winds

Bass: Donald Dunn, Bob Glaub, David Hood, Willie Weeks, Lee Sklar
Guitars: Steve Cropper, Willie Weeks, Joe Walsh, J. Davis, David Lindley, Fred Tackett
Keyboards: John Jarvis, David Foster, Barry Beckett, J. Smith
Drums: Roger Hawkins, Andy Newmark, Al Jackson
Percussion: Tommy Vig, Joe Lala
String Arrangements: Jimmy Horowitz, Mel Lewis, Arif Mardin
Horns: Tower of Power horn section
Tenor saxophone solos: Jerry Jumonville, Plas Johnson

viernes, 3 de febrero de 2012

EN TECHNICOLOR: GARY MOORE & FRIENDS: ONE NIGHT IN DUBLIN - A TRIBUTE TO PHIL LYNOTT




Hace un par de años, los Reyes Magos tuvieron a bien dejarme como regalo en la base de operaciones de Miss Marvel este dvd. Todavía sigo sin saber si fui uno rockero bueno o si los engañé de maravilla pero se portaron estupendamente, vaya que sí.

Este concierto parte de la idea de homenajear al tristemente desaparecido Phil Lynott en lo que hubiera sido su 56 cumpleaños por parte del no menos añorado Gary Moore, repasando algunos clásicos de Thin Lizzy, y esto lo hace acompañado de grandes nombres que pasaron por la banda. Hasta ahí, más que suficiente para cualquier fan de la banda.

Y, en efecto, cumple con creces. Gary Moore hace un grandísimo homenaje, muy bien organizado y que recupera toda la esencia de Thin Lizzy (esencia que Scott Gorham parece empeñado en destruir ahora, pero eso es otra historia) partiendo de un núcleo formado por él mismo, Brian Downey, eterno batería de la banda irlandesa, y el bajista Johnathan Noyce, quien estuvo bastantes años en Jethro Tull (y que afortunadamente pude ver en directo hace sus buenos años ya). A partir de aquí, seremos testigos de todo un desfile de hachas que se irán pasando por el escenario para presentar sus respetos al Wild One.

El concierto arranca con Gary Moore como único guitarrista y atacando su clásico bluesero Walking By Myself para, acto seguido, entrar a saco en materia de Thin Lizzy con las grandes Jailbreak y Don't Believe a Word, empezando con su versión lenta para terminar con una acelerada. Siempre se dijo que Moore era la mente pensante de entre los guitarristas de la banda, pues ayudaba a los demás a tocar sus solos e incluso los grababa él mismo (mayormente, cuando Robertson o Gorham estaban muy ciegos o colocados como para tocar), la verdad es que es posible de creer ya que se le ve controlando cada canción al detalle.

Esto es así, sobre todo, cuando hace aparición Brian Robertson, parte de la formación más clásica y que interpreta junto a la banda dos temazos como Emerald y Still In Love With You. Qué duda cabe de que Robertson es un magnífico guitarrista pero, ay, quizás no debió pimplarse un par de carajillos antes de salir pues comete equivocaciones, falla en los dobletes (grandísimo pecado si hablamos de Thin Lizzy) y, en ocasiones, se encuentra totalmente perdido.

Todo lo contrario ocurre cuando entra al terreno el señor Scott Gorham, que además de entenderse con Moore a las mil maravillas, atacan tres señores temazos como son Black Rose, Cowboy Song (aullidos del público incluidos, por supuesto) y The Boys Are Back In Town a la perfección. Muy probablemente, de lo mejor del concierto.

Poco se ha sabido de la trayectoria de Eric Bell tras su salida de la banda. Gran acierto, como no, llamarlo para que interprete el clásico más grande que jamás llegara a grabar: Whiskey In The Jar. Es gracioso el Bell, muy envejecido y con unas pintas muy estrafalarias, pero que toca el himno con un señorío y una clase superiores. Una vez terminado su tema, se retira discretamente para que Gary cierre el acto, una vez más en solitario, con un fragmento del tema que escribiera Phil, Old Town (qué daño hicieron los Corrs...) y el inevitable Parisienne Walkways como broche de oro.

En definitiva, es un concierto bastante discreto, de poco más de hora y media y que se vende solo pues no hace falta ser un incondicional de Thin Lizzy para disfrutarlo aunque, por supuesto, ayuda. Encima, un servidor tiene debilidad con la isla esmeralda, que también es algo que tengo presente.

Sea como fuere, arovechen este frío polar para sustituir la habitual siesta post-almuerzo con un visionado de este concierto mientras degustan un whiskazo, recordando a dos grandes que ya no están con nosotros y una banda que desapareció.

Keep on rockin'!

jueves, 2 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XXXIV): SAXON - WHEELS OF STEEL (1980)




Parece ser que en algunas culturas occidentales se considera que uno se convierte en hombre al sacarse el carnet de conducir. Y en esas ando yo, preparándome para esa suerte de ritual de paso a la madurez, a punto de ponerme a los mandos cual Max Rockatansky de un armatoste con ruedas. Por ello, he decidido tirar hoy de un disco que también tiene ruedas. De acero, concretamente.

Curioso caso el de Saxon, una de las bandas más geniales de heavy metal de la historia, coetáneos de vacas sagradas como Iron Maiden, Judas Priest, Motörhead, etc. pero siempre relegada a un papel de segundón, siendo carne de festival, donde aparecen casi siempre como mid-carters. Parece ser que en este gran hormiguero del heavy metal tiene que haber hormigas reinas y otras obreras como estos currantes sajones que siguen en la palestra año tras año. Una injusticia, probablemente, pero estos senderos del Dios Rock son inescrutables.

Aún así, todo amante del rock más duro seguro que tiene un hueco en el corazón reservado a Saxon e incluso un lugar más especial para su magnífico segundo disco, que es el que nos ocupa hoy.

Wheels of Steel es un disco de heavy metal p-e-r-f-e-c-t-o. Y lo digo así de claro. Hablamos de un disco hecho con mucho arrojo, mucha actitud y muchas tripas; empezando por uno de los comienzos más adrenalínicos de la historia del rock como es Motorcycle Man y terminando con una furiosa Machine Gun tenemos una colección de nueve temas donde no sobra ni falta ni una nota. Lo que no se puede describir es el conjunto de sensaciones que este disco provoca: cabecear, apretar los dientes, altercar...no es ningún misterio que Saxon sean una de las mejores bandas en directo que han visto los ojos de un servidor.

A los temas ya mencionados añadimos todo un arsenal de rock salvaje y macarra con Stand Up And Be Counted, Freeway Mad, Street Fighting Man y See The Light Shining que complementan a las más conocidas y ya clásicos de la banda como la soberbia y de poderoso riff 747 (Strangers in The Night), una pequeña joya muy reivindicada por los más fieles, entre los que me incluyo como Suzie Hold On (de corte más pausado y de historia bastante triste pero muy sincera) y, como no, el tema que da nombre al disco, Wheels of Steel, otro riff inmortal propio de un himno no solo de Saxon sino del heavy metal.

A la cabeza de su formación más clásica, que por supuesto hacen un trabajo magnífico, tenemos a uno de los mejores frontmen del rock, el señor Peter "Biff" Byford. No tendrá la mejor voz de entre sus colegas de profesión ni entonces ni ahora, pero a carisma y estilo no hay quien le moje la oreja, permitiendo reconocer un tema de Saxon lo escuches donde lo escuches. Por lo pronto, su trabajo tanto aquí como en tantos otros discos es de sobresaliente. Es, al igual que los propios Saxon, un elemento quizás demasiado desapercibido entre muchas "cabezas visibles" pero, sin duda, imprescindibles.

Si no me han detenido por atropellos múltiples y masivos, seguiremos hablando de música otro día. Por si acaso dejaremos aparcadas las ruedas de acero no vaya a volverme un salvaje de la carretera. Aprovechen ustedes y disfruten de una obra maestra de ayer, hoy y siempre, imprescindible para todo buen rockero.

Keep on rockin'!

SAXON - WHEELS OF STEEL

1. Motorcycle Man
2. Stand Up and Be Counted
3. 747 (Strangers in the Night)
4. Wheels of Steel
5. Freeway Mad
6. See the Light Shining
7. Street Fighting Gang
8. Suzie Hold On
9. Machine Gun

Biff Byford - vocals
Graham Oliver - guitar
Paul Quinn - guitar
Steve Dawson - bass
Pete Gill - drums

miércoles, 1 de febrero de 2012

DISCOS QUE TENGO TIRADOS POR AHÍ (XXXIII): THE BLACK CROWES - SHAKE YOUR MONEY MAKER (1990)




Estos días ando muy stoniano, completando su discografía, trabajando con ellos de fondo e incluso "tocando" con ellos cuando tengo un rato para coger la guitarra un rato. Tanto es así que no me extrañaría que cualquier día Mick Jagger pare el disco para gritarme "Bloody hell, Lolo! Give us a fuckin' rest, will ya?".

Pero no vamos a hablar hoy de los Stones (puedes descansar tranquilo, Mick). Treinta y pocas entradas de Discos tirados por ahí no me parecen suficientes para repetir grupos de los que hemos hablado (aunque hablaremos más en el futuro, por Crom que sí). En su lugar, vamos a hablar de algunos de sus retoños y/o alumnos aventajados, como es el caso de los Black Crowes, grupo de trayectoria quizás algo irregular pero de inmejorable comienzo con este Shake Your Money Maker.

La herencia de los británicos es innegable, algo que lejos de ser un obstáculo sino más bien todo lo contrario, es un interesante punto de partida para un grupo que se propuso estrenar la década de los 90 con este sonido añejo y clásico que, a fe mía, fue espejo de posteriores revivalistas tanto los más puristas como los más alternativos. Claro que no son los primeros en recuperar a los Stones (tampoco me quiero olvidar de los Faces, que también han calado lo suyo entre los Black Crowes), pero sí que han sabido capturar su esencia y hacerla propia como pocas bandas han hecho.

Precisamente, es posible ver cierto paralelismo entre el binomio Jagger/Richards y los hermanos Chris y Rich Robinson, líderes de la banda y compositores de los temas, cantante y guitarrista, respectivamente.

Chris quizás sea uno de los cantantes más carismáticos de esa época, una auténtica voz rockera sin nada que añadirle o restarle, con un registro adecuado y feeling a raudales en unos temas que le vienen como anillo al dedo. Temas, obviamente, marcados por la presencia guitarrera de Rich, quien sabiéndose al dedillo las lecciones de Keith, Mick Taylor y Ronnie Wood, tiene siempre las rítmicas y el riff adecuado para cada corte de este disco con una precisión milimétrica pero sin perder un ápice de actitud, por no mencionar los maravillosos solos que nos regala como, por ejemplo, en la magnífica y ya tan clásica como la original Hard to Handle, de Otis Redding.

Siempre da gusto echarse a las orejas un disco en con tanta fluidez y naturalidad que nos recuerda que por encima de una obra cuidada al detalle es puro rock'n'roll de calidad. Ahí tienen ustedes piezas rockeras de alto nivel como Jealous Again, Twice as Hard, Could I've Been So Blind, el tremendísimo trabajo de Chris en She Talks to Angels, la contundencia de Sister Luck, y los retazos de soul solemnes en Seeing Things y llenos de energía en Stare It Cold.

Para rematar la faena, esos fantásticos teclados a lo Ian Stewart que se pueden escuchar a lo largo del disco corren a cargo de Chuck Leavell, a quien ya escuchamos con Allman Brothers Band, Gov't Mule y, como no, los propios Rolling Stones.

Únicamente puedo terminar mi apreciación sobre este disco con un topicazo enorme pero inevitable que acuñaran los maestros: It's Only Rock'n'Roll (But I Like It).

Keep on rockin'!

THE BLACK CROWES - SHAKE YOUR MONEY MAKER

Twice As Hard
Jealous Again
Sister Luck
Could I've Been So Blind
Seeing Things
Hard to Handle
Thick n' Thin
She Talks to Angels
Struttin' Blues
Stare It Cold
Live Too Fast Blues/Mercy, Sweet Moan(unlisted track)

Bonus tracks

Don't Wake Me
She Talks to Angels (Acoustic)

Chris Robinson – vocals
Rich Robinson – guitar
Jeff Cease – guitar
Johnny Colt – bass guitar
Steve Gorman – drums